Hace 51 años exactamente, en 1975 la Organización de las naciones Unidas estableció y celebró por primera vez un 8 de Marzo, el Día Internacional de la Mujer; coincidiendo con que ese año se denominó como el “Año Internacional de la Mujer”; actualmente poco más de medio siglo después, la misma Organización de las Naciones Unidas ha afirmado en pleno 2026 que “ningún país ha cerrado las brechas legales entre los hombres y las mujeres”.
Y esa es una realidad que desgraciadamente se presenta en México de manera más notoria, pues a pesar de encontrarnos en un país donde la figura materna es sumamente importante y relevante en la cultura, las costumbres y hasta en la religión, ejemplificado en figuras como la mundialmente conocida “Virgen de Guadalupe”; la realidad es que México también es un país históricamente y profundamente machista además de misógino, donde la violencia que afecta a las mujeres va desde lo sistémico hasta desafortunadamente lo físico; pues mientras las mujeres específicamente en México, ganan alrededor del 30% menos que los hombres y también son relegadas en un 63% a la tareas y quehaceres domésticas sin remuneración económica generando así una dependencia económica hacia algún hombre; las cifras de feminicidio en el país son alarmantes pues durante el año pasado según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el país se reportan en promedio 1.8 feminicidios por día, posicionándose así como una de las principales problemáticas en materia de seguridad y de igualdad de género en México.
Esta crisis de violencia en contra de las mujeres que se vive en México se ha expuesto por medio de marchas masivas en distintos estados del país; marcando un antes y un después en la historia del feminismo moderno en México, la marcha del 8M que se llevó a cabo en la Ciudad de México en el año 2020, en la cual miles de mujeres, niñas, adolescentes y adultas mayores salieron a las calles a protestar ante la inmensa ola de violencia que se vive en su contra, rompiendo una “tradición” y costumbre en el país que se había adoptado, donde ese día “se felicitaba y celebraba” a la mujer, resignificando la fecha y dándole un enfoque de protesta y lucha ante las desigualdades y violencias que afectan a las mujeres.
Este 2026, ya a seis años de distancia de esa primera marcha masiva que cambió el 8M en México y en un país donde gobierna por primera vez una mujer presidenta que se ha proclamado con el lema “llegamos todas”, además de una capital también gobernada por una mujer; la manifestación de este año transcurrió como se esperaba y afortunadamente sin algún incidente mayor.
Aproximadamente desde las 10 de la mañana, de este 8 de Marzo del 2026; las primeras mujeres e integrantes de contingentes comenzaron a llegar y concentrarse en diversos puntos del centro de la Ciudad de México como la Avenida Paseo de la Reforma, el Angel de la Independencia, el Monumento a la Revolución y la Glorieta de las Mujeres que Luchan, entre otros.
A partir de estos puntos miles de mujeres que vestían de color verde o morado y cargaban con carteles los cuales rezaban diversas consignas, caminaron con dirección al zócalo capitalino al ritmo de canciones e himnos feministas, exigiendo justicia, respeto e igualdad para todas las mujeres.
Cabe destacar que ante el miedo por parte de las autoridades a ataques por parte de las manifestantes o del denominado “bloque negro” en contra de monumentos y negocios de las zonas aledañas, se blindaron y amurallaron diversos puntos del centro de la ciudad, ademas del extenso despliegue de elementos de seguridad como cuerpos policiales; acciones que son fuertemente criticadas pues vienen de un gobierno que se autoproclama feminista y encabezado por figuras femeninas.
Sin embargo, fueron pocas las afectaciones y daños materiales en contra de terceros, a comparación de las vistas en años anteriores; destacando que siempre va a importar y valer más la vida de una mujer; que un negocio, un inmueble o un monumento.
Finalmente las mujeres que marchan solas, en compañía de amigas, familiares o dentro de algún contingente que puede representar a madres en contra de la violencia vicaria, o a grupos indígenas, o asociaciones de búsqueda de personas, o mujeres pro derechos, o algún sindicato de trabajadoras; lograron llegar al zócalo guiadas por los tambores, las lonas, los megáfonos y las consignas a pesar de ser escoltadas y asediadas por elementos policiacos.
En la plaza central del zócalo capitalino, las mujeres se reúnen, realizan performances, intervienen el espacio y descansan un momento; antes de retirarse.
De esta manera concluyó el 8M de este 2026, de una forma mayormente pacífica y con un sabor agridulce pues a pesar de hacerse presente un sentimiento de hermandad, sororidad y amor entre mujeres, es inevitable sentir dolor y enojo ante las miles de injusticias y violencias que siguen sufriendo las mujeres; con la esperanza de que en un futuro no tan lejano, la realidad sea diferente.