Protestas y cacerolazos se registraron durante el fin de semana en varios municipios de La Habana, Cuba, en medio de una severa crisis energética que ha dejado a amplias zonas del país con apagones prolongados que en algunos casos superan las 20 horas diarias. Las manifestaciones comenzaron la noche del viernes y se extendieron hasta el domingo, cuando residentes salieron a las calles o golpearon calderos y cacerolas desde sus viviendas para expresar su inconformidad por la falta de electricidad y el deterioro de los servicios básicos.
Los reportes indican que las protestas se registraron en distintos municipios de la capital cubana, entre ellos Marianao, Diez de Octubre, Arroyo Naranjo, Guanabacoa, Boyeros, Centro Habana y San Miguel del Padrón. En algunos barrios, como Jesús María y Pueblo Nuevo, los vecinos se concentraron en las calles durante la noche, mientras que en otros lugares el descontento se manifestó desde los hogares mediante cacerolazos que resonaban en medio de la oscuridad provocada por los apagones.
Las manifestaciones ocurrieron tras la caída casi total del Sistema Eléctrico Nacional de Cuba ocurrida a inicios de marzo. El colapso del sistema dejó sin electricidad a cerca de seis millones de personas en gran parte del territorio, desde la provincia de Pinar del Río, en el extremo occidental de la isla, hasta Camagüey, en el centro del país. La interrupción se originó cuando la central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas y considerada una de las plantas de generación más importantes de Cuba, sufrió una avería en su caldera que provocó la desconexión del sistema eléctrico nacional el 4 de marzo.
Aunque las autoridades lograron restablecer la interconexión del sistema eléctrico en los días posteriores, el restablecimiento del servicio ha sido gradual y limitado, por lo que continúan los apagones en gran parte del país. De acuerdo con datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), en los momentos de mayor demanda energética los cortes han afectado simultáneamente hasta el 68 por ciento del territorio nacional, una cifra récord desde que el gobierno comenzó a divulgar estadísticas energéticas de forma regular en 2022.
La crisis energética en Cuba responde a una combinación de factores estructurales acumulados durante años. Entre ellos destacan el deterioro de la infraestructura eléctrica, la falta de mantenimiento en las centrales termoeléctricas, las frecuentes averías en unidades de generación y la escasez de combustible necesario para operar las plantas eléctricas. La mayoría de las instalaciones de generación térmica del país fueron construidas entre las décadas de 1970 y 1980 y actualmente presentan un alto grado de desgaste técnico, lo que ha provocado una disminución de la capacidad de producción eléctrica.
A esta situación se suma el contexto internacional que afecta el suministro de petróleo a la isla. El gobierno cubano ha señalado que las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y las medidas destinadas a restringir el envío de combustible han agravado la crisis energética. Entre ellas se menciona la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump para habilitar sanciones que dificulten el suministro de petróleo hacia Cuba, lo que ha reducido el flujo de combustible necesario para mantener operativas las plantas de generación eléctrica.
Las consecuencias de la crisis eléctrica se han extendido a múltiples áreas de la vida cotidiana en la isla. Los apagones han afectado el suministro de agua potable debido a que muchas estaciones de bombeo dependen de electricidad para operar. También han impactado el transporte público, la conservación de alimentos en hogares y comercios, así como el funcionamiento de pequeños negocios privados. En varias localidades se han reportado días completos sin electricidad o con breves períodos de servicio entre cortes prolongados.
Además del impacto en los servicios básicos, la crisis energética ha generado un creciente malestar social. Durante los cacerolazos registrados el fin de semana, algunos manifestantes gritaron consignas en protesta por los apagones y por la situación económica general del país. En ciertas zonas se reportó presencia policial mientras se desarrollaban las protestas, aunque la mayoría de las manifestaciones fueron espontáneas y dispersas.
Mientras el gobierno intenta restablecer gradualmente la generación eléctrica y estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional, los cortes de energía continúan en gran parte del territorio y el impacto económico y social de la crisis sigue creciendo.