El Partido Revolucionario Institucional (PRI) acusó a Morena y al gobierno federal de mantener una relación de complicidad política y diplomática con regímenes autoritarios presuntamente ligados al crimen organizado. Afirmó que la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela debe servir como advertencia para México sobre los riesgos de debilitar los contrapesos democráticos y permitir la infiltración criminal en las instituciones del Estado.
En un posicionamiento público, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, calificó al régimen venezolano como una “narcodictadura” y sostuvo que, durante más de 20 años, Venezuela fue saqueada por un gobierno que transformó al Estado en un “negocio criminal”.
Moreno Cárdenas señaló que ignorar esa realidad, como —aseguró— lo han hecho Morena y el gobierno mexicano, no puede considerarse una postura neutral, sino una forma de complicidad con un régimen autoritario y vinculado a actividades delictivas.
El líder priista también acusó a Morena de compartir una concepción del poder que tolera y protege la relación entre actores políticos y grupos del crimen organizado. Según dijo, esa visión ha derivado en pactos para el control de territorios, prácticas de extorsión, financiamiento ilegal de campañas y manipulación de procesos electorales.
Finalmente, Alejandro Moreno afirmó que la actual crisis de violencia e inseguridad en México no es resultado de gobiernos anteriores, sino una consecuencia directa de la estrategia de seguridad del actual gobierno federal. Calificó dicha política como permisiva y advirtió que ha deteriorado la imagen internacional del país, al asociarlo con Estados fallidos y regímenes autoritarios.