Tras semanas de negar su origen, el Gobierno de México confirmó que el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México fue provocado por una fuga en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex). La admisión se da luego de una serie de versiones oficiales que minimizaron el incidente e incluso lo atribuyeron a causas externas.
Durante las primeras semanas, autoridades federales sostuvieron que no existía evidencia suficiente para responsabilizar a Pemex. También se planteó que el fenómeno podía estar relacionado con filtraciones naturales de chapopote o con la operación de embarcaciones privadas. Desde la narrativa institucional, versiones que señalaban a la empresa productiva del Estado fueron calificadas como desinformación, incluso desde espacios como “Infodemia”, donde se desacreditaron reportes independientes.
Sin embargo, un grupo interinstitucional conformado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum determinó que el derrame tuvo su origen en un oleoducto ubicado en la Sonda de Campeche, cercano a la plataforma Abkatún, dentro del complejo Cantarell.
De acuerdo con la investigación, se analizaron imágenes satelitales, registros operativos y movimientos de embarcaciones en la zona. Los hallazgos identificaron irregularidades, entre ellas la presencia prolongada de un buque sobre el ducto afectado, así como fallas en la notificación interna del incidente.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez, detalló que la fuga se originó en un ducto que transporta hidrocarburos en la Sonda de Campeche y que el incidente no fue reportado de manera oportuna por mandos operativos. Explicó que, tras revisar imágenes satelitales y los registros de operación, se identificaron inconsistencias en los reportes internos, así como actividades en la zona que no fueron notificadas a los niveles superiores.
Señaló que estas omisiones derivaron en la separación de tres funcionarios: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino; y el responsable de Derrames y Residuos, quienes ya son investigados para deslindar responsabilidades. Asimismo, reconoció que el punto de fuga coincide con el señalado previamente por organizaciones ambientalistas, y aseguró que Pemex implementará medidas para reforzar los protocolos de supervisión, monitoreo y reporte ante incidentes de este tipo.
El derrame, que habría iniciado entre el 4 y el 17 de febrero, generó una extensa mancha de hidrocarburo que afectó costas de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. También se reportaron impactos en ecosistemas marinos, actividad pesquera y zonas turísticas.
El punto de origen coincide con lo señalado previamente por organizaciones ambientalistas, cuyas advertencias fueron desestimadas en un inicio por las autoridades.
Con esta confirmación, la versión oficial pasa de la negación a la aceptación de responsabilidad, en un caso que ha generado cuestionamientos sobre la transparencia, la gestión ambiental y la respuesta institucional ante emergencias de este tipo.