Este video que consta de tres partes: se trata de la filtración de una reunión en un restaurante de la carretera a Quechultenango en Guerrero: en esas imágenes se observa a la ex presidenta municipal de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández y a un sujeto identificado como Celso Ortega, líder de “Los Ardillos”.
Fue en julio de 2023, que el video y las fotos comenzaron a filtrarse: la ex presidenta municipal fue cuestionada en su momento por este video, ella pidió a las autoridades que investiguen y que exhibieran por completo la imagen.
Han pasado 2 años desde que esos videos: llevaron a la ex presidenta municipal a un escenario criminal: que le vinculaba con el grupo criminal “Los Ardillos” ella ha insistido en que ese video en el que aparece con el grupo criminal: está editado.
La ex edil de Chilpancingo puso en contexto que en esas fechas: la situación en su municipio era muy complicada en materia de seguridad.
Ella expone que en ese momento no tenía conocimiento de quien era la persona a la que vería en el restaurante: y al llegar se topó con el líder de “Los Ardillos”.
Sin embargo, en varias de sus entrevistas la ex edil expone públicamente que le sugieren: esa reunión en un contexto en el que ella se había propuesto recuperar la paz del municipio de Chilpancingo.
El equipo de la saga tiene en su poder una fotografía del video original en donde la ex edil aparece con el líder de “Los Ardillos”: en esta fotografía aparece también el padre de la diócesis de Chilpancingo, el padre Antonio Bravo Salgado.
De acuerdo con información compartida al equipo de La Saga, el padre habría invitado a la ex edil a la reunión: sin decir previamente de quién se trata sin embargo, se filtraron los videos cortando la mesa del restaurante.
Esta información y más está expuesta en un documento escrito por la misma ex presidenta de Chilpancingo en Guerrero en un testimonio fuerte sobre la crisis de inseguridad por la que pasa el municipio y en donde la ciudadanía es la más vulnerable.
Según los dichos de la ex edil a esta reunión fue invitada por el sacerdote de la región centro: sin embargo, no había una sola prueba que pudiera al menos suponer su participación hasta la fotografía que hoy se conocer: en la mesa estaba sentado él sacerdote, Antonio Bravo Salgado.
La Saga intentó conversar sobre el caso con la Iglesia Mexicana pero no se obtuvo una declaración directa sobre este caso: aunque en entrevistas pasadas su compromiso con el país y en conseguir paz para los mexicanos ha sido enfático.