En días recientes el Gobierno de los Estados Unidos presumió haber realizado el mayor número de expulsiones de extranjeros del país, lo que habría superado un récord de deportaciones de indocumentados.
“Durante el primer año del presidente Trump en el cargo, casi tres millones de inmigrantes indocumentados abandonaron Estados Unidos debido a la represión contra la inmigración ilegal llevada a cabo por la Administración Trump, incluyendo aproximadamente 2,2 millones de deportaciones voluntarias y más de 675.000 deportaciones forzadas”, dijo el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en un comunicado.
La opacidad de los números, que están sin explicar, ofrece dudas de que la cifra sea “histórica”, sobre todo si se compara con las registradas durante las administraciones de sus antecesores, los demócratas Barack Obama y Joe Biden.
Ambos superaron las cifras del republicano. Pero la comparación es muy difícil de realizar porque no está claro qué se ha incluido en los datos, ya que no existe una definición legal del término deportación.
“Es probable que la cifra de deportaciones de la Administración [Trump] incluya a los no ciudadanos a quienes se les negó la entrada en las fronteras y aeropuertos de Estados Unidos; la limitada divulgación de datos sobre la aplicación de las leyes de inmigración impide saber con certeza a quiénes se está contabilizando y cómo”, señala el Instituto de Política Migratoria (MPI) en un informe.
Además, hay importantes diferencias en el tipo de deportaciones. Los dos presidentes demócratas se enfocaron en la expulsión de extranjeros delincuentes, mientras que el republicano, pese al discurso que repite su Gobierno, no ha aplicado ese criterio. Solo entre un 25 por ciento y un 35 por ciento de los migrantes deportados contaba con antecedentes penales.
En cuanto a la cifra total de 675 mil deportados publicada por el Gobierno, el número está muy por debajo del millón de expulsados anuales que Trump se fijó como objetivo para lograr su anhelada “mayor deportación de la historia”. Tampoco supera las 685.000 deportaciones que se estima hizo la Administración de Biden en 2024 (los datos oficiales solo incluyen hasta noviembre), el último año de su mandato.