En Londres, la legendaria casa de subastas Christie’s que fue fundada en 1766 llevará a cabo un nuevo evento donde una de las piezas que más llamó la atención fue el ”Huevo Imperial de Invierno” realizado por Fabergé, que según expertos estiman que alcanzará los 26 millones de dólares.
La joya fue un encargo del último zar de Rusia Nicolás II, a la Casa Fabergé, dicha pieza habría sido un regalo para la madre del zar y sería uno de los 50 huevos que la renombrada casa de joyería habría elaborado para la burguesía rusa.
Los Huevos de Fabergé se consideran obras maestras de la orfebrería, fueron encargados por zares de Rusia como regalos de pascua entre los años de 1885 y 1916. Los diseños de las distintas piezas reflejan estilos europeos como el Barroco, el Rococó, el Neoclásico o el Modernista.
De los 50 huevos que hizo en total la Casa Fabergé para los zares, la aristocracia y la élite industrial y financiera, se conservan 46. Entre ellos destacan los dos últimos de 1917 que nunca fueron entregados ni terminados a causa de la Revolución rusa. De los huevos imperiales que se consideran perdidos o desaparecidos dos se conocen solamente por haber sido fotografiados en primer plano y otros tres se apenas se descubrieron en 2007, dos de ellos en una foto tomada a una vitrina de la zarina María Fiódorovna, donde aparece el tercer huevo imperial y el huevo con querubín y carruaje, pues este último quedó reflejado en el cristal de la misma. Sin embargo aún existen 3 piezas más de las que no se tiene ningún documento visual.
El Huevo Imperial de Invierno, que sería la pieza que se subastará, está hecho de un bloque de cuarzo transparente, dándole la apariencia de estar tallado en hielo espolvoreado con escarcha, además posee copos de nieve grabados que brillan al estar elaborados con diamantes de talla rosa y platino en la base. Y como los demás huevos imperiales este también se abre para revelar que en su interior se encuentra una cesta colgante llena de anémonas del bosque, flores que son de las primeras en florecer tras el invierno ruso; los diminutos pétalos fueron tallados en cuarzo blanco y los tallos de nefrita con granates verdes.
Mientras que por un lado la casa de subastas Christie’s ha comentado que la estimación tan cuantiosa de la pieza refleja las cualidades artísticas únicas del objeto; por el otro especialistas mencionan que el precio no se relaciona con los materiales, sino con la artesanía para trabajar dichos elementos.
La pieza recorrió un largo camino pues sobrevivió a la primera guerra mundial, y fue vendida en varias ocasiones, pasando por diversas colecciones privadas británicas a lo largo de la historia hasta desaparecer un tiempo y considerarse perdida por casi dos décadas desde 1975; reapareciendo finalmente en 1994 donde fue ofrecida a Christie’s por 5.6 millones de dólares, estableciendo así un récord de subasta para un huevo de Fabergé, posteriormente la misma sala de subastas batió su propio récord pues alcanzó los 9.6 millones de dólares en 2002.
Finalmente el nuevo destino de esta icónica pieza de joyería es incierto pues de ser vendida por la casa de subastas que es sumamente cuidadosa con la defensa de la privacidad de sus clientes, jamás podría llegarse a conocer su paradero.
Convirtiendo la identidad del futuro propietario de la pieza en una pregunta que intriga a expertos, sumándose a las especulaciones del precio que realmente alcanzará el famoso Huevo de Invierno.