Ciudad de México.— El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lanzó una advertencia directa sobre el futuro de la inversión en la región: sin combate efectivo a la corrupción, los proyectos económicos no prosperarán ni generarán beneficios sostenibles.
Durante su participación en el evento por la colocación de la primera piedra de la estadounidense Pacífico Mexinol, en Topolobampo, Sinaloa, que buscará consolidarse como la planta más eficiente en la conversión de carbono a gas natural, el diplomático subrayó que la confianza de los inversionistas está estrechamente ligada a la transparencia, la legalidad y la rendición de cuentas. En ese sentido, afirmó que “la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción”, al destacar que ninguna empresa destina recursos en entornos donde no existen reglas claras o donde la opacidad predomina.
Johnson enfatizó que prácticas como la corrupción y la extorsión no solo afectan la percepción internacional de México, sino que tienen consecuencias económicas directas, como el incremento de costos, la distorsión del mercado y la pérdida de competitividad. Estas condiciones, advirtió, erosionan la confianza necesaria para detonar proyectos de gran escala y limitarían el potencial de crecimiento en América del Norte.
El embajador también vinculó estas preocupaciones con los compromisos adquiridos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual establece la obligación de los gobiernos de tipificar el soborno y la corrupción como delitos, así como implementar códigos de conducta para los servidores públicos. Según señaló, estos mecanismos son fundamentales para garantizar condiciones equitativas en el comercio y la inversión regional.
Asimismo, recalcó que el desarrollo de proyectos estratégicos —como los relacionados con energía e infraestructura— depende de un entorno confiable. “Si queremos que nuestro futuro compartido sea tan prometedor como puede ser, la corrupción ni la extorsión deben tener cabida”, sostuvo el diplomático al referirse a la cooperación económica entre ambos países.
Las declaraciones ocurren en un contexto clave para la relación bilateral, marcado por la próxima revisión del T-MEC y por el interés de atraer nuevas inversiones a la región. En este escenario, Johnson insistió en que fortalecer el Estado de derecho y combatir la corrupción no es solo una exigencia política, sino una condición indispensable para el crecimiento económico y la consolidación de América del Norte como un bloque competitivo a nivel global.
Con este mensaje, el representante estadounidense dejó claro que el futuro de las inversiones dependerá, en gran medida, de la capacidad de los gobiernos para garantizar certidumbre jurídica y erradicar prácticas que históricamente han frenado el desarrollo económico. “Debemos celebrar esta ceremonia de inicio de obra, pero sin perder de vista una verdad fundamental: América del Norte debe ser una región donde la inversión esté protegida, donde las oportunidades sean reales y donde el futuro se construye con confianza”, sostuvo.