A pocos días del accidente registrado en Adamuz, España, se produjo un nuevo siniestro ferroviario.
Un maquinista murió y al menos 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, tras el accidente de un tren de la línea R4 de Rodalies ocurrido la noche del martes 20 de enero entre los municipios de Gélida y Sant Sadurní d’Anoia, en la provincia de Barcelona, España. El siniestro se produjo cuando un muro de contención colapsó y cayó sobre la vía férrea, impactando directamente contra un tren que circulaba con pasaje a bordo, según informó Protección Civil de la Generalitat de Catalunya.
El accidente ocurrió alrededor de las 21:00 horas (local) en un tramo cercano a la autopista AP-7, en la comarca del Alt Penedés. El muro se desplomó sobre la vía y golpeó la parte frontal del convoy, provocando el descarrilamiento parcial y graves daños en el primer vagón. En el lugar intervinieron de inmediato los Mossos d’Esquadra, los Bomberos de la Generalitat y el Sistema de Emergencias Médicas, que activó un amplio operativo con decenas de ambulancias para atender a los pasajeros.
El fallecido fue identificado como un maquinista en prácticas, originario de Sevilla, de 27 años, que viajaba en la cabina del tren junto al conductor titular y otros estudiantes en formación. Los heridos fueron trasladados a distintos centros hospitalarios, entre ellos el hospital Moisés Broggi, el hospital de Bellvitge y el hospital de Vilafranca del Penedés, donde permanecen bajo observación médica.
De acuerdo con las primeras hipótesis, el colapso del muro podría estar relacionado con las intensas lluvias registradas en Cataluña a causa del temporal que afectó a la región durante esos días, lo que habría debilitado la estructura y el terreno. Las autoridades investigan si el derrumbe se produjo instantes antes del paso del tren o de manera simultánea al impacto.
Este accidente ocurrió en un contexto de advertencias previas por parte del colectivo de maquinistas. Durante la tarde del martes, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios alertó a la empresa Renfe sobre los riesgos que el temporal representaba para la seguridad ferroviaria en Cataluña. En una carta enviada alrededor de las 15:00 horas (local) al gerente de Recursos Humanos de Rodalies de Catalunya, el sindicato advirtió de la caída de árboles sobre las vías y de múltiples incidencias derivadas de las condiciones meteorológicas adversas. Según el sindicato, no recibieron respuesta antes de que se produjera el accidente.
Los propios maquinistas habían notificado al menos 25 incidencias relacionadas con el temporal, lo que llevó a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) a limitar la velocidad en algunos tramos de la línea Madrid-Barcelona como medida preventiva. Tras el siniestro de Gélida, ADIF y Renfe suspendieron el servicio de Rodalies en toda Cataluña para realizar inspecciones de seguridad en la infraestructura, una decisión que afectó a cientos de miles de usuarios diarios.
Pese a las críticas y a las advertencias previas del sector ferroviario, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente aseguró este miércoles que el descarrilamiento no está relacionado con un fallo del servicio ferroviario, sino que es consecuencia directa de factores meteorológicos y del derrumbe del muro de contención. Sus declaraciones generaron reacciones políticas y sindicales, con peticiones de explicaciones sobre el estado de la red de Rodalies y la gestión de la seguridad ante episodios de lluvias intensas.
La investigación continúa abierta para determinar las responsabilidades y esclarecer si el estado de la infraestructura o las condiciones del temporal influyeron de manera decisiva en el accidente que costó la vida a un joven maquinista y dejó decenas de personas lesionadas.