Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, que derivaron en miles de detenciones, protestas multitudinarias y la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, han concluido, informó este jueves el zar fronterizo Tom Homan.
La operación, descrita por el Departamento de Seguridad Nacional como “la mayor acción de control migratorio de la historia”, se convirtió en uno de los episodios más polémicos de la política de deportaciones masivas impulsada por el presidente Donald Trump. El debate se intensificó tras la muerte de los estadounidenses Renee Good y Alex Pretti, quienes fallecieron durante intervenciones de agentes federales en Minneapolis.
De acuerdo con Homan, el despliegue, concentrado en el área metropolitana de Minneapolis–St. Paul, dejó más de 4,000 personas arrestadas. El funcionario calificó el operativo como un éxito y defendió su impacto en materia de seguridad pública.
“El operativo está dejando a Minnesota más segura”, afirmó. “Lo diré de nuevo: es menos un estado santuario para los delincuentes”.
El anuncio representa un repliegue significativo en una estrategia que, además de generar tensión social, se convirtió en un frente de presión política para la administración Trump. A diferencia de intervenciones anteriores en Chicago y Los Ángeles, la ofensiva en Minnesota resultó particularmente volátil.
La decisión también coincide con la difusión de una encuesta de AP-NORC que indica que la mayoría de los adultos en Estados Unidos considera que las políticas migratorias del presidente han ido demasiado lejos.
Pese al cierre del operativo en Minnesota, Homan advirtió que las redadas migratorias continuarán en otras ciudades del país, como parte de la agenda federal de aplicación de la ley migratoria.