Varios de los principales líderes del narcotráfico en México figuran desde hace años en las listas de los criminales más buscados por Estados Unidos. Catalogados como “peligrosos” o “extremadamente peligrosos”, estos capos son señalados por delitos de narcotráfico, homicidio y crimen organizado, y enfrentan graves cargos ante la justicia estadounidense que podrían derivar en largas condenas de prisión.
A través del programa Most Wanted, el gobierno de Estados Unidos ofrece millonarias recompensas a quienes proporcionen información que permita localizar y capturar a estos delincuentes. Entre los fugitivos mexicanos, algunos concentran las ofertas económicas más altas.
Uno de ellos es Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho” o “Señor de los Gallos”. Identificado como el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es considerado uno de los criminales más poderosos y violentos del país. Con un amplio historial de acusaciones relacionadas con el tráfico de drogas, sobre Oseguera Cervantes pesa una recompensa de 15 millones de dólares, una de las mayores ofrecidas por el gobierno estadounidense.
Otro de los nombres destacados es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias “El Alfredillo”. Él tiene 42 años, y enfrenta órdenes de extradición por delitos de narcotráfico y por su presunta participación en la dirección del Cártel de Sinaloa. Las autoridades estadounidenses lo describen como una persona muy peligrosa y detallan características físicas como ojos cafés y tez morena para facilitar su identificación. Por información que conduzca a su captura se ofrece una recompensa de 10 millones de dólares.
En la lista también figura Alfredo Limón Sánchez, conocido como “Poncho Limón” o “El Chubas”, señalado como uno de los principales operadores de la facción conocida como La Mayiza. De 54 años, es buscado desde 2015, cuando la Corte del Distrito Sur de California lo acusó de traficar cocaína. Limón Sánchez se fugó del penal de Aguaruto, en Sinaloa, tras el fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán, lo que reforzó su perfil como uno de los fugitivos prioritarios.
Las autoridades estadounidenses mantienen activas estas recompensas como parte de su estrategia para combatir al narcotráfico y debilitar a las principales organizaciones criminales que operan entre México y Estados Unidos.