Las elecciones intermedias (midterms, en inglés) de Estados Unidos se llevarán a cabo el próximo 3 de noviembre, que caerá en martes. Esta fecha proviene de una tradición implementada hace más de dos siglos, en 1845, la cual está directamente relacionada con la agricultura, las prácticas religiosas y las dificultades para trasladarse que existían en aquel entonces.
En 1845 se decretó una ley que unificó la fecha en la que se llevarían a cabo las elecciones estadounidenses para el primer martes de noviembre, tal como ocurrirá este año con los comicios intermedios en los que se renovará el Congreso y algunas gubernaturas de diversos estados.
La jornada electoral es de suma relevancia en el país norteamericano, pues definirá el eje político de la administración de Donald Trump, ya que actualmente su partido mantiene la mayoría en el Senado estadounidense y en la Cámara de Representantes.
En estas elecciones intermedias, 250 millones de ciudadanos fueron convocados para emitir su voto el próximo martes 3 de noviembre, a diferencia de otros países de América que también tuvieron elecciones este año; sin embargo, estas se llevaron a cabo en domingo.
En 1845, cuando se unificó la fecha de las votaciones, se tomaron en cuenta diversos factores para las jornadas electorales. En ese entonces se determinó que el momento ideal para llevar a cabo las elecciones era después de la temporada de cosecha, pero antes de que llegara el invierno, para que este no impidiera a los estadounidenses trasladarse. Así se acordó que noviembre era el mes ideal.
Por otro lado, para escoger el día se tomó en cuenta que la sociedad de Estados Unidos era profundamente religiosa y basada en la agricultura, por lo que era importante mantener los domingos libres, con el fin de que los devotos pudieran acudir a la iglesia sin que las votaciones los interrumpieran.
En Estados Unidos, los miércoles eran el día designado para el mercado de los agricultores, por lo que colocar las votaciones en martes les daría el tiempo suficiente para regresar a sus casas y llevar a cabo sus actividades cotidianas.
Este próximo 3 de noviembre los estadounidenses decidirán cómo se compondrán el Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes, además de otros cargos como gubernaturas estatales, legislaturas locales y otros puestos judiciales y administrativos.
En el caso de la Cámara de Representantes se votarán los 435 escaños que la componen, mientras que en el Senado está en juego un tercio de los 100 asientos.
En ambos órganos, el Partido Republicano mantiene actualmente la mayoría: 218 escaños en la Cámara de Representantes, frente a 214 del Partido Demócrata, así como 53 lugares en el Senado, contra 45 de los demócratas y dos independientes.