Según un reportaje de The New York Times, firmado por los periodistas Ali Watkins y Victor Mather, Delcy Rodríguez, antigua aliada cercana y confidente política del expresidente Nicolás Maduro, se ha convertido en la dirigente interina de Venezuela tras un periodo de fuerte agitación política y social.
La nueva líder enfrenta un escenario complejo. Por un lado, el gobierno de Donald Trump en Washington ha manifestado que espera cooperación de su administración; por otro, diversos reportes señalan una profunda desconfianza de la población venezolana hacia la influencia de Estados Unidos en los asuntos internos del país.
Rodríguez, de 56 años, inició su carrera política durante el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Aunque no se encontraba en Venezuela en ese momento, recordó que junto con su madre participó simbólicamente en la toma de la embajada venezolana en Londres, como protesta contra el gobierno de Pedro Carmona Estanga.
Tras asumir el cargo, la presidenta interina convocó a su primer consejo de ministros y anunció la creación de una comisión especial, encabezada por su hermano e integrada por hijos de Maduro, con el objetivo de gestionar la liberación del exmandatario y de su esposa, actualmente bajo custodia en Estados Unidos.
Asimismo, Rodríguez informó a través de Telegram que presentó a Washington una propuesta para trabajar en una “agenda de cooperación” bilateral. En respuesta, Donald Trump exigió “acceso total” a Venezuela en materia de recursos naturales y reveló que su administración evalúa la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas.