Al menos 36 personas han sido asesinadas en los últimos 10 días en medio de las protestas que han estallado en Irán desde la semana pasada.
Las protestas que estallaron en Irán el 28 de diciembre por el aumento del costo de vida han escalado en intensidad y violencia.
De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, las manifestaciones se han extendido a más de 270 localidades en 27 de las 31 provincias, en uno de los episodios de agitación social más amplios registrados en los últimos años.
Uno de los focos más críticos se ubica en Qasr-e Shirin, donde videos difundidos en redes sociales muestran a manifestantes lanzando bombas caseras, explosivos y proyectiles contra fuerzas de seguridad, que respondieron con disparos, de acuerdo con reportes.
Informes locales indican que las autoridades no han logrado contener las protestas en esa zona, lo que llevó al despliegue de soldados del Ministerio de Defensa y de la Guardia Fronteriza.
Usuarios en redes describen el lugar como una “zona de guerra”, con incendios, explosiones y calles cubiertas de escombros.
Por primera vez desde el inicio de las movilizaciones, el Gran Bazar de Teherán, considerado el pulmón económico del país, fue escenario de altercados entre manifestantes y policías.
Videos verificados muestran a personas gritando consignas como “¡Libertad!”, mientras eran dispersadas con gases lacrimógenos.
También se escucharon consignas contra el líder supremo, Alí Jamenei, y referencias a la dinastía Pahlavi, derrocada en la Revolución Islámica de 1979.
Según Human Rights Activists, el saldo incluye 29 manifestantes, cuatro niños y dos integrantes de las fuerzas de seguridad muertos, además de más de 1,200 personas arrestadas.
La misma fuente ha sido considerada precisa en episodios anteriores.
Por su parte, Fars reportó que 250 policías y 45 miembros de la fuerza Basij resultaron heridos durante los disturbios, mientras el Gobierno iraní mantiene un balance oficial limitado sobre las víctimas.