El Cannon Caucus Room del Capitolio fue escenario este jueves del Combating Narco-Terrorism Summit, una cumbre estratégica organizada por la Conservative Political Action Conference (CPAC) en coordinación con México Republicano, enfocada en analizar el avance del narcotráfico, el tráfico de fentanilo y el narcoterrorismo como amenazas directas a la soberanía y la seguridad regional.
El encuentro reunió a funcionarios públicos, legisladores y líderes de opinión de Estados Unidos y México, quienes discutieron el impacto de los regímenes criminales transnacionales, la infiltración de los cárteles en instituciones gubernamentales y los desafíos que enfrenta la cooperación bilateral en materia de seguridad.
Entre los participantes de alto perfil destacó Sara A. Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP), ratificada por el Senado en enero de 2026, quien actualmente encabeza la estrategia antidrogas de la administración estadounidense. Carter subrayó la urgencia de una respuesta coordinada frente al tráfico de fentanilo, fenómeno que autoridades de ambos países han calificado como una amenaza a la seguridad nacional.
También participó Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas y representante del Partido Acción Nacional (PAN) para América del Norte, reconocido por su enfoque en políticas de seguridad y combate al crimen organizado durante su gestión estatal. A la discusión se sumó la congresista republicana Kat Cammack (R-FL), quien ha impulsado una agenda legislativa orientada al fortalecimiento de la seguridad fronteriza y al reconocimiento del narcoterrorismo como una prioridad estratégica.
Durante la cumbre se abordaron temas clave como la relación México–Estados Unidos ante el narcoterrorismo, los efectos del tráfico de fentanilo en la salud pública y la seguridad nacional, así como posibles modelos de cooperación binacional para fortalecer la seguridad pública y avanzar en la reconstrucción de la soberanía regional.