El inicio de 2026 ha puesto nuevamente bajo investigación la inseguridad en las carreteras del estado de Veracruz, especialmente en la región cafetalera entre Xalapa y Totutla, donde transportistas y productores han denunciado un incremento en los intentos de asalto y robos a unidades con carga de café, en un patrón que evidencia la persistencia y agresividad de este delito en las vías terrestres del país.
Productores de café de la zona de Coatepec y Totutla alertaron que grupos de hombres se colocan en tramos poco iluminados de la carretera estatal Totutla-Xalapa para obligar a conductores a detenerse, utilizando lámparas o linternas, con la aparente intención de asaltarles, enfocándose en vehículos con mercancía, particularmente aquellos que trasladan café en camionetas o camiones. El 28 de diciembre de 2025, uno de estos intentos quedó grabado en video a la altura de Poxtla, donde un operador logró evadir a los agresores al no detener su unidad frente a las señales de las linternas y salió ileso del encuentro. En las imágenes se aprecia una camioneta cerrada color plata y al menos tres personas haciendo señas con linternas para interceptar el vehículo.
A estos intentos se sumó un hecho más grave el 2 de enero de 2026: el robo de un camión cargado con café cuya última señal se tuvo alrededor de las 22:00 horas cuando transitaba por la carretera estatal Totutla-Conejos, en el tramo Tlaltetela-Coatepec. Hasta ahora no se ha informado oficialmente sobre la recuperación de la unidad o detenciones relacionadas.
Ante este escenario, cafetaleros de la región solicitaron a las autoridades reforzar la vigilancia con patrullajes constantes, puntos de control y mayor presencia de la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública y corporaciones municipales. Advirtieron que si no hay una respuesta inmediata, podrían organizarse para vigilar los caminos como medida de protección, aunque reconocen que esto implica riesgos adicionales.
El contexto estatal refuerza la gravedad del problema. Veracruz es una de las entidades con mayor incidencia de robos, asaltos y accidentes en puentes y carreteras, según el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal y Estatal 2024, publicado por el INEGI. A esto se suma un factor económico clave: el precio del café en compra ronda actualmente los 17 pesos por kilogramo, por lo que un camión cargado puede representar un botín cercano al medio millón de pesos convirtiendo al sector cafetalero en un objetivo atractivo para la delincuencia.
Las cifras oficiales confirman que el problema no es nuevo ni aislado. Veracruz, junto con el Estado de México y Puebla, concentra el 50.6% de los robos y asaltos ocurridos en puentes y carreteras federales, de acuerdo con el Censo Nacional de Seguridad Pública Federal 2024 del INEGI. Tan sólo en 2024 se registraron 91 robos a transportistas en Veracruz, siendo julio el mes con mayor incidencia, con 11 casos. En 2025, aunque el total bajó a 74 robos, 51 de ellos fueron con violencia, mientras que en 2024 se registraron 53 robos violentos, una diferencia mínima.
Aunque en 2025 hubo menos robos totales, la violencia no disminuyó. El delito se volvió más agresivo y mantuvo prácticamente el mismo nivel de robos violentos que el año anterior. Esto evidencia que la reducción numérica no se traduce en una mejora real en la seguridad, ya que el riesgo para los transportistas sigue siendo alto y los métodos delictivos se han adaptado.
Además, los análisis de firmas especializadas en seguridad logística revelan que carreteras como la México-Veracruz son consideradas corredores de alto riesgo, con una distribución de eventos delictivos que se concentra tanto en horarios nocturnos (entre las 20:00 y 23:00 h) como en las primeras horas de la mañana, y con picos de incidentes entre martes y jueves.
Para los cafetaleros y transportistas, esto significa trabajar bajo una amenaza constante, donde cada traslado implica jugarse no sólo la carga, sino la integridad personal. Sin una respuesta efectiva y sostenida de las autoridades, la inseguridad en estas carreteras seguirá siendo parte del día a día, afectando la economía regional y normalizando un riesgo que no debería asumirse como inevitable.