A pesar de una ligera disminución en la percepción de inseguridad, en México seis de cada diez personas continúan sintiéndose en riesgo en las ciudades donde viven. De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en marzo de 2026 el 61.5 por ciento de la población adulta consideró inseguro vivir en su entorno urbano.
El dato representa una reducción de 2.3 puntos porcentuales frente a diciembre de 2025, cuando el indicador se ubicó en 63.8 por ciento. Sin embargo, especialistas advierten que esta baja no necesariamente implica una mejora estructural en materia de seguridad sino más bien un estancamiento en niveles históricamente altos de percepción de riesgo, que se han mantenido durante décadas.
La encuesta, levantada en 91 áreas urbanas del país, también evidencia brechas importantes entre distintos sectores de la población. Mientras el 67.2 por ciento de las mujeres reportó sentirse insegura, en el caso de los hombres la cifra fue de 54.6 por ciento, lo que refleja una percepción diferenciada marcada por factores de género.
En cuanto a las ciudades con mayor deterioro en la percepción de seguridad destacan Puerto Vallarta, Tepic y Zapopan. En estos municipios se registraron incrementos significativos entre diciembre de 2025 y marzo de 2026: Puerto Vallarta pasó de 32.0 por ciento a 59.9 por ciento, Tepic, de 37.9 por ciento a 53.9 por ciento y Zapopan Alcanzó un 70.8 por ciento uno de los niveles más altos reportados.
Por otro lado los espacios donde la población se siente más vulnerable siguen siendo en los cajeros automáticos, en vía pública, con un 70.6 por ciento de percepción de inseguridad, seguidos de las calles (65.3 por ciento), el transporte público (64.1% por ciento)y las carreteras (60.1 por ciento). Estos datos reflejan que el temor no solo se concentra en zonas específicas , sino que se extiende a actividades cotidianas.
La ENSU también revela que la inseguridad ha modificado el comportamiento de la población. El 43.7 por ciento de los encuestados afirmó haber cambiado hábitos relacionados con portar objetos de valor, mientras que cerca del 40 por ciento ha limitado actividades como permitir que menores salgan solos o caminar de noche en su colonia,
En el ámbito social, el estudio documentó que el 57.7 por ciento de la población ha sido testigo de consumo de alcohol en la vía pública en los alrededores de su vivienda, seguido por robos a asaltos 45. 5 por ciento y actividades relacionadas con drogas 39.3 por ciento lo que constituye a reforzar la percepción de inseguridad.
A nivel institucional, las fuerzas armadas continúan siendo las mujeres evaluadas por la ciudadanía en tareas de seguridad: la Marina obtuvo un 87.3 por ciento de percepción de efectividad, seguida del Ejército 85. 5 por ciento y la Fuerza Aérea 84.9 por ciento. En contraste, las políticas municipales registraron apenas un 50. 8 por ciento, evidenciando una brecha de confianza significativa.
Finalmente, el informe señala que solo el 32.3 por ciento de la población considera que su gobierno local es efectivo para resolver los problemas más importantes, entre los que destacan baches, fallas en el suministro de agua y deficiencias en el alumbrado público.
Aunque la reducción en la percepción de inseguridad podría interpretarse como una señal positiva, los datos de la ENSU confirman que la problemática persiste como una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Para analistas, el reto no solo es disminuir los indicadores, sino lograr cambios sostenidos que transformen la experiencia cotidiana de seguridad en las ciudades del país.