En la zona lacustre de Michoacán se vive una de las tradiciones de Noche de Muertos con más arraigo, una celebración emblemática que impulsa el turismo y cautiva a visitantes de todo el mundo. Un encuentro con nuestras raíces donde el resplandor del cempasúchil, el aroma a copal y la luz de las velas muestran la esencia más pura de nuestra memoria, celebrando la vida a través del recuerdo de quienes siempre permanecen.