El pasado 20 de agosto, autoridades del Gabinete de Seguridad realizaron el decomiso de más de cuatro millones de pastillas de fentanilo en un fraccionamiento de Mexicali, Baja California, vinculado al grupo criminal de Los Rusos, brazo armado de La Mayiza del Cártel de Sinaloa. Tan solo cuatro días después, el Consulado de Estados Unidos en Tijuana emitió una alerta de seguridad en Mexicali debido a una amenaza vinculada a la agrupación criminal.
El Gobierno de Estados Unidos no dio detalles públicos sobre la presunta amenaza; sin embargo, suspendió las actividades de su personal en el consulado con sede en Tijuana y recomendó a los ciudadanos estadounidenses no acudir a ninguna oficina gubernamental de México.
Esta situación se dio en medio del fortalecimiento de la ofensiva para combatir al brazo armado, la cual ha acumulado despliegues operativos en los últimos ocho meses. En lo que va del año, las autoridades reportaron más de 60 detenidos de dicha estructura, armas aseguradas, avionetas decomisadas y el hallazgo de diversas fosas clandestinas.
A pesar de los golpes hacia el grupo delictivo vinculado a La Mayiza, incluyendo la captura de mandos medios y altos de la estructura, sigue operando con pérdidas en infraestructura logística y rutas de distribución construidas durante años.
El grupo está encabezado por Juan José Ponce Féliz, también conocido como Jesús Alexander Sánchez Féliz, alias “El Ruso”. El Gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que lleve a su captura. Terrance Cole, director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), lo describió como “el líder de una facción despiadada y violenta del Cártel de Sinaloa, responsable de devastar familias al alimentar la crisis del narcotráfico en Estados Unidos”.
Además, las autoridades estadounidenses lo han señalado por pagar sobornos de más de un millón de dólares mensuales a funcionarios, policías y militares mexicanos para mantener activas sus operaciones criminales.
Uno de los puntos que no ha podido ser alcanzado por las autoridades mexicanas y estadounidenses es el círculo cercano del líder de Los Rusos, conformado por Cipriano Alfonso Peralta Cázares, alias “El P1”, y Jesús Gilberto Peralta Cázares, alias “El 02”.
Uno de los primeros golpes contra el brazo armado ocurrió en diciembre de 2025, cuando en un operativo en el Valle de Mexicali las autoridades mexicanas detuvieron a Javier Gabriel Mora Pino, alias “La Piruja”, junto con su escolta Juan Alfonso Aguilar Cisnero, alias “El Chabelo”. Mora Pino era considerado uno de los jefes territoriales de mayor peso del grupo, pues coordinaba a operadores de diversos rangos.
Otra de las detenciones más destacadas fue la de Alejandro Avilés Carrillo, alias “El Grillo”, el 30 de diciembre del año pasado, vinculado a un homicidio. Además, en enero de 2026 se realizó la captura de tres policías municipales relacionados con el grupo por el delito de desaparición forzada.
En medio de la escalada de la ofensiva, la DEA de San Diego dio a conocer el 24 de agosto que había interceptado una llamada de presuntos miembros de Los Rusos, quienes dijeron que planeaban atentar contra instalaciones de la Policía Municipal y de la FGR en Mexicali. Las autoridades mexicanas consideraron la amenaza como una represalia directa derivada de los despliegues de seguridad.