La tarde del lunes 2 de febrero se registró una fuerte explosión al interior de una vivienda ubicada en la calle Progreso, casi esquina con Industria, en la colonia Axotla, dentro de la alcaldía Álvaro Obregón, Ciudad de México. El estallido provocó una intensa movilización de cuerpos de emergencia, entre ellos Bomberos de la Ciudad de México, elementos de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), paramédicos de la Unidad de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la alcaldía, así como policías capitalinos, quienes acordonaron la zona y realizaron labores de inspección y mitigación de riesgos.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, la explosión fue originada por una fuga y posterior acumulación de gas LP dentro del inmueble, lo que generó una potente onda expansiva que causó severos daños estructurales en la vivienda afectada, así como afectaciones en al menos tres inmuebles colindantes. Entre los daños reportados se encuentran la fractura de muros de carga, castillos y elementos estructurales, así como la destrucción de vidrios, cancelería, portones y ventanas. Parte de estos materiales fue proyectada hacia la vía pública, lo que incrementó el riesgo para peatones y automovilistas que circulaban por la zona al momento del siniestro.
El estruendo fue perceptible a varias cuadras a la redonda y generó pánico entre vecinos, quienes de inmediato solicitaron auxilio al número de emergencias 911. Al arribar al sitio, los cuerpos de rescate establecieron un perímetro de seguridad, evacuaron preventivamente a habitantes de viviendas cercanas y realizaron una revisión minuciosa de las condiciones estructurales para descartar riesgos adicionales, como posibles colapsos o nuevas fugas de gas.
En el inmueble afectado se rescató a un perro que se encontraba al interior y que no presentó lesiones, mientras que paramédicos atendieron a una persona por crisis nerviosa, sin que fuera necesario su traslado a un hospital. Las autoridades descartaron víctimas mortales y heridos de gravedad, confirmando que, al momento de la explosión, los habitantes de la vivienda no se encontraban dentro del domicilio, lo que evitó consecuencias fatales.
En cuanto a las causas, los primeros peritajes apuntan a una acumulación de gas LP derivada de una fuga, presuntamente relacionada con el sistema de abastecimiento del tanque estacionario. Vecinos señalaron que un día antes del estallido una pipa de gas había acudido al domicilio para recargar el tanque, lo que refuerza la hipótesis de una posible falla en las válvulas, conexiones o en el propio sistema de almacenamiento. Las autoridades capitalinas informaron que se abrió una investigación para determinar con precisión el origen del siniestro y deslindar responsabilidades, en caso de que existan irregularidades en la instalación, mantenimiento o suministro del combustible.
Protección Civil informó que los trabajos de revisión estructural continuaron durante la noche y la madrugada del martes 3 de febrero para evaluar la estabilidad de las edificaciones aledañas y definir si las familias podían regresar con seguridad a sus viviendas. En algunos casos, se recomendó mantener la evacuación temporal hasta descartar riesgos de colapso.
Este incidente se suma a una preocupante estadística en la capital del país, donde cada año se registran en promedio alrededor de cuatro mil emergencias relacionadas con fugas de gas, incluyendo incendios y explosiones, lo que equivale a más de diez eventos diarios. Las autoridades reiteraron el llamado a la población para revisar periódicamente las instalaciones de gas, verificar el buen estado de tanques, mangueras y válvulas, y reportar de inmediato cualquier olor o fuga para prevenir tragedias.