En redes sociales ha circulado un video donde se distingue a presuntos miembros del grupo Cártel del Noreste el cual es una rama de la organización criminal de Los Zetas entregando regalos a vecinos del municipio de Nuevo Laredo en el estado de Tamaulipas, ante el cual ningún autoridad o dependencia de gobierno ha realizado algún comunicado en contra o condenando esta acción.
Y tras la viralización de este video, la discusión pública y el cuestionamiento sobre si estas acciones son “buenas” o “malas” por parte del crimen organizado resurge.
Estas prácticas por parte de organizaciones criminales han sido documentadas al menos desde hace dos décadas a lo largo y ancho del país, donde dichas organizaciones no se han limitado a regalar juguetes a niños en temporadas navideñas sino que también han provisto de “despensas” u “apoyos” a poblaciones generalmente vulnerables y lamentablemente olvidadas por las instituciones y autoridades oficiales.
Los especialistas en seguridad, académicos y autoridades han mencionado que aunque en apariencia estos actos pueden presentarse como actos de amabilidad y generosidad, en realidad se trata de una estrategia criminal con objetivos como la legitimación social, el control territorial y hasta el reclutamiento de menores y jóvenes.
Agudizando esta problemática específicamente en comunidades donde la presencia del Estado es débil, intermitente o prácticamente inexistente ya que “El crimen organizado busca ocupar el vacío institucional, no solo mediante la violencia, sino también a través de mecanismos simbólicos de aceptación social” según señala un estudio sobre la gobernanza criminal en México elaborado por el CIDE.
Ya que los regalos tienen la función de señalar el dominio territorial y el poder de los grupos en la zona, además de enviar el mensaje de que el crimen organizado es capaz de proveer a la población lo que el Estado no les garantiza.
Podemos recordar el caso de Coalcomán Michoacán donde se colocaron mantas en las cuales se agradecía a Nemesio Oseguera alias “El Mencho” por regalos navideños que recibieron los ciudadanos, quedando en evidencia cómo estas acciones generan lealtad comunitaria hacia los grupos delictivos y disminuyen la colaboración, confianza y respaldo hacia las autoridades oficiales.
El problema específicamente con los regalos navideños por parte de grupos criminales en fechas decembrinas es que esto permite la inserción de los criminales en la vida cotidiana de un grupo especialmente vulnerable de la sociedad, las infancias y juventudes.
Pues posiciona al crimen organizado como una figura de “benefactor” que “cuida, provee o protege” a la población en lugar de mostrarse como el generador de violencia, inseguridad y problemas que es realmente.
Según un informe de la Secretaría de Gobernación y del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes reveló que tras estas prácticas se relaciona una de las formas de reclutamiento criminal de menores, de esta forma cientos de infantes serían capturados por los grupos delictivos del país.
“El reclutamiento rara vez inicia con la violencia; comienza con la normalización del grupo criminal en el entorno social del niño”, mencionó en un análisis la organización “Save the Children México” quienes han documentado cómo las infancias inician su relación con estos grupos realizando tareas de vigilancia o mensajería para posteriormente involucrarse en delitos de mayor impacto.
Destacando que cualquier objeto, recurso o acción que provenga de los grupos delictivos o del narcotráfico hacia la población; jamás tiene una “buena” intención detrás y normalmente termina con implicaciones negativas para quienes lo reciben.