Una petición pública ha cobrado fuerza con el nombre de “Ley de Cazzu libertad con nuestros hijos”. La propuesta surgió luego de que la cantante denunciara las trabas que enfrenta para viajar con su hija Inti, debido a que, pese a ser madre, no tiene un permiso permanente para moverla libremente.
La iniciativa, impulsada en Argentina por Graciela Mosconi, explica que muchas madres y padres monoparentales viven una realidad de abandono o de ausencia del otro progenitor, y aun así se ven obligados a enfrentarse a processo judiciales costos, burocráticos e innecesarios solo para poder decir sobre la movilidad de sus hijos.
La idea central de la Ley Cazzu es que, una vez comprobado el abandono parental (o la ausencia del otro progenitor), el permiso para viajar o movilizar a los hijos sea de un país a otro o dentro del país, se otorgue de forma “permanente y sencilla”, sin requerir firmas adicionales, autorizaciones constantes o trámites interminables.
Para quienes apoyan a la iniciativa esto significa una esperanza para muchas familias que hoy se ven frenadas por regulaciones rígidas, papeleo excesivo o la necesidad de contar con la firma del progenitor ausente, lo que muchas veces nunca llega. Una madre que publicó su testimonio citó el peso que significa depender “de firmas y autorizaciones que nunca llegan”, lo que afecta directamente a los niños y su bienestar.
El caso de Cazzu Inti puso en evidencia cómo los conflictos personales, sobre todo cuando hay formas de recursos de poder medio como es en este caso, pueden obstaculizar derechos fundamentales de cuidado y crianza. Esta situación ha encendido el debate en Argentina y otros países latinoamericanos sobre la necesidad de revisar leyes de custodia y permisos parentales, y de priorizar siempre el interés superior de los niños.
Aunque la propuesta todavía no se ha convertido en un proyecto formal en algún parlamento, la repercusión mediática y social es clara: la “Ley Cazzu” ya funciona como símbolo de exigencia de justicia, equidad y simplificación de trámites para familias monoparentales, con especial foco en madres que, como Cazzu, deben combinar trabajo, maternidad y recorridos laborales.
Este debate también pone en evidencia otros componentes del conflicto legal: además del permiso de viaje, están en juego la custodia, la manutención y la voluntad de los progenitores de priorizar el bienestar de la menor. En declaraciones recientes, nodal y su equipo legal han dicho que han cumplido con la obligaciones económicas de la niña, aunque la versión de Cazzu sobre bloqueos de autorización para traslado sigue latente.
El caso que en un inicio parecía un asunto privado entre dos figuras públicas ya trasciende lo mediático. Para muchos, representa una oportunidad de visibilizar la fragilidad de derechos de padres solo o madres solteras, así como la urgencia de leyes que reconozcan protejan realidades diversidad de crianza. La “Ley Cazzu” aspira a convertirse en un referente legal y social: que nadie más dependa de la firma de otro progenitor para decidir sobre el bienestar de un hijo.