Fuente: Agencia México
La conversación sobre salud mental en el espectáculo volvió a encenderse, esta vez con las declaraciones sin filtro de Montserrat Oliver, quien no solo defendió la importancia de pedir ayuda, sino que también reaccionó a la polémica en torno a José Ángel Bichir, cuya caída desde un tercer piso ha sido relacionada con un supuesto cuadro de depresión y, según versiones, con la falta de trabajo.
Lejos de suavizar el tema, Oliver cuestionó directamente esa narrativa que circula en redes y medios, dejando claro que reducir un problema de salud mental a una sola causa es irresponsable y simplista. Para la conductora, lo que vive una persona en depresión es mucho más complejo de lo que se comenta públicamente.
“Y sí, hay que pedir ayuda y hay que enfocarnos en lo positivo y hay que... Y no hay que limitarnos, o sea, si no sé, no creo que se haya, que eso que me estás diciendo que haya sido porque no tiene trabajo, yo creo que hay muchas cosas en conjunto y sí hay que ponerle atención, los seres queridos, las amistades, decir: ‘Oye, aquí estoy, si no puedes solo’, porque también la depresión es una enfermedad espantosa, que no puedes solo y que no te dejas ayudar y que no quieres que nadie te ayude, ver la manera de acercar a esa persona con un profesional”.
Con estas palabras, la también empresaria puso el foco en lo que muchos evitan: la depresión no solo incapacita emocionalmente, también rompe los vínculos con quienes intentan ayudar. Un señalamiento que, en medio del caso Bichir, cobra especial relevancia.
Pero Oliver no se quedó en la teoría. En un giro más íntimo, confesó que ella misma vivió episodios de depresión tras la muerte de su madre, una etapa que la llevó a explorar distintas formas de sanación, incluyendo experiencias alternativas que marcaron su proceso personal.
“Yo creo que fue cuando se murió mi mamá muchos años, que me la mencionaban y lloraba mucho. Había muchas cosas con las que no podía, que estuve en esa búsqueda de algo más, que fue cuando me metí el sapo este de Sonora y que todo ese rollo. Yo creo que ahí fue, pero yo creo que a mí lo que me ayudó es el oír siempre a mi madre que me decía: ‘Es que tú eres fuerte, no, no te...’, sí sabes, pero sí es algo con lo que no vas pudiendo y dices: ‘ay, ve al psicólogo y siéntese a platicar y yo creo que eso ayuda muchísimo’”.
Sus declaraciones no pasaron desapercibidas, sobre todo por la naturalidad con la que habló de métodos poco convencionales en su búsqueda de equilibrio emocional, lo que añade una capa más polémica a su testimonio.
Además, Oliver defendió con firmeza a su amiga Yolanda Andrade, quien ha enfrentado complicaciones de salud tras recibir diagnósticos delicados. Para Montserrat, la fortaleza de Andrade es incuestionable, considerando el peso emocional que implica vivir con enfermedades incurables.
“Sí, por supuesto, porque Yolanda, imagínate que te digan que, imagínate cómo se siente, más además que te digan que tienes dos enfermedades incurables, por supuesto”.
Sin embargo, también dejó ver que acompañar a alguien en estos procesos no es sencillo, y que incluso el apoyo puede generar tensiones. Aun así, aseguró que no piensa soltar a su amiga.
“Estando ahí, ni la dejaré, pero también me han catorrazos por estar ahí, pero ni modo, es parte de”.
En medio de un entorno donde las redes sociales suelen simplificar o distorsionar realidades complejas, Montserrat Oliver decidió hablar sin filtros y poner sobre la mesa una verdad incómoda: la salud mental sigue siendo un tema rodeado de prejuicios, incluso cuando las señales de alerta son evidentes. Su postura, directa y sin concesiones, vuelve a encender el debate sobre cómo se abordan estos temas en la opinión pública y dentro del propio medio artístico.