Fuente: Agencia México
Federica Quijano, integrante de Kabah, decidió abrir públicamente un capítulo de su vida personal que no ha estado exento de polémica. La cantante reveló que mantiene una relación con la médico cirujano Vanessa Rodríguez, a quien conoció en circunstancias poco comunes: siendo su paciente.
“Muy contenta, muy agradecida, muy contenta y muy feliz, la verdad. Es doctora y atendió un llamado que le di y ella me diagnosticó, y a partir de ahí empezamos a platicar y de ahí salió”, contó Federica, dejando claro que el romance surgió de manera inesperada.
El detalle que más llamó la atención fue la confesión de Vanessa durante aquella primera visita: “Mira, es mi amor platónico desde los 16 años”, dijo frente a su enfermera al encontrarse con Federica. Esa declaración, que podría parecer salida de una historia romántica, se convirtió en el inicio de una relación que hoy la artista describe como plena y feliz.
Sin embargo, la decisión de hacer público el romance no fue sencilla. Federica admitió que ella prefería mantenerlo en privado, mientras que su pareja quería “gritarlo a los cuatro vientos”. La razón de su reserva fue la seguridad de sus hijos. “Yo no lo había querido hacer público, evidentemente por la seguridad de mis hijos, hasta que estuvieran mayores de edad, y en el momento que mi hijo cumplió los 18 fue cuando pude decirlo”, explicó.
La hermana de Héctor “Apio” Quijano recordó que años atrás enfrentó un episodio delicado con una institución de gobierno, cuando los gritos de su hijo Sebastián — quien vive con una condición de salud especial— fueron malinterpretados como maltrato. “Tuve que ir a presentar, porque el DIF me los quería quitar hace muchos años de chavitos. Y a partir de ahí, pues obviamente como que tú misma te proteges y dices: ‘No quiero que me vayan a quitar a mis hijos por cualquier cosa’”, relató. Este antecedente marcó su decisión de blindar su vida privada durante años.
Hoy, Federica asegura que la relación con Vanessa se vive en completa unión, aunque no compartan la misma casa. “Obviamente los cuida, a Sebastián lo cuida muchísimo, con María se lleva perfecto. Ella tiene tres hijos también, entonces nos llevamos, somos una gran familia ahora. Yo no vivo en la Ciudad de México, pero de todas maneras eso no quiere decir que no seamos familia”, dijo.
La historia de Federica y Vanessa no solo habla de amor, sino también de miedo, protección y exposición mediática. En un mundo donde las figuras públicas son constantemente escrutadas, la cantante enfrenta el reto de equilibrar su felicidad personal con la seguridad de su familia. El resultado es un relato que, más allá de lo romántico, pone sobre la mesa las tensiones entre privacidad, fama y la necesidad de vivir el amor sin esconderlo.