El año pasado legisladores federales aprobaron incrementos en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) además de cambios en materia de aranceles a productos importados, lo que ha derivado en un aumento directo a productos que forman parte del consumo diario de los mexicanos, ante esto La Secretaría de Hacienda y Crédito Público mencionó que las modificaciones forman parte de una estrategia recaudatoria del Gobierno Federal para el 2026 que ayudaría a fortalecer los ingresos públicos sin incrementar las tasas del Impuesto al Valor Agregado (IVA) ni del Impuesto Sobre la Renta (ISR).
Lo que destaco de esta medida fue que uno de los incrementos más notorios por esta acción recayeron en los refrescos y bebidas saborizadas las cuales debido al aumento en su cuota del IEPS aumentaron su precio de 1.6451 pesos por litro a 3.0818 pesos por litro para el 2026.
Y el otro producto que más resintió el aumento en su cuota del IEPS fueron justamente los cigarros, pues pasó del 160 al 200 por ciento, que además es acompañado de una cuota adicional aplicada a cada cigarro vendido o importado; por lo que el precio de las cajetillas de cigarro aumentó en un 20 por ciento aproximadamente, ya que varias marcas de cigarro ahora venden sus cajetillas por más de 100 pesos cuando anteriormente rondaban los 90 pesos.
Por su parte el Gobierno Federal denominó a este incremento como “impuesto saludable” argumentando que podría ayudar en la reducción de la ingesta o consumo de productos que se consideran dañinos para la salud.
Aunque aún es muy pronto para determinar si esta técnica por parte del gobierno para reducir el consumo de productos como el cigarro o los refrescos sería realmente útil y cumpla su propósito, puesto que lleva menos de una semana en rigor y aun no se cuentan con datos estadísticos con los que se pueda analizar si realmente ha habido una disminución en la compra y venta de los productos; muchos ciudadanos han expresado tanto su desacuerdo con el aumento, como sus intenciones en dejar de consumir dichos productos como consecuencia de sus nuevos costos.
Otros de los productos o servicios que subirán sus precios por las modificaciones aprobadas son las apuestas y casinos en línea que incrementarán su carga fiscal del 30 al 50 por ciento, las ventas realizadas por plataformas digitales y los productos importados como ropa o calzado.
Finalmente podemos concluir que aunque estos ajustes fiscales pretenden fortalecer la recaudación de impuestos, el impacto realmente se percibe y refleja en los bolsillos de los consumidores en los productos de consumo diario provocando una percepción generalizada de carestía para el año 2026 que va empezando, y de cualquier forma estos aumentos no garantizan una disminución significativa del consumo de productos como el cigarro o los refrescos en la sociedad mexicana.