La revista Rolling Stone publicó un análisis escrito por Sam Saideman en el que advierte una transformación en la manera en que la industria de la música concibe el marketing. Durante años, los artistas y las disqueras moldearon sus estrategias para complacer a los algoritmos: desde la irrupción de las listas de reproducción hace una década hasta la pandemia, cuando los éxitos se impulsaron a través de contenido de formato corto. Sin embargo, Saideman señala que este modelo comienza a desgastarse.
Ahora que tanto creadores como audiencias entienden qué impulsa el algoritmo y cómo funciona el “For You Page” (FyP), aquello que antes parecía espontáneo se percibe como una estrategia de ventas cuidadosamente planificada. El resultado: un público cada vez más escéptico y menos conectado.
De acuerdo con Rolling Stone, la herramienta de marketing más poderosa en la actualidad es evitar depender de los algoritmos para llegar a la audiencia. La autenticidad, al contrario de los intentos forzados por viralizarse, se ha vuelto el verdadero detonante del impacto cultural. Espacios como servidores de Discord o clubes de fans donde la comunidad participa activamente en la trayectoria del artista generan conexiones mucho más orgánicas que cualquier video diseñado para posicionarse.
El análisis apunta que lo que los artistas detestan hacer suele ser precisamente aquello que no nace de forma genuina. Las estrategias totalmente planeadas ya no acercan al público y hoy las personas buscan momentos en los que se sientan encontrados, no alimentados. Los “casos de uso” fabricados y repetidos están dejando de funcionar porque ya no parecen auténticos.
Mientras los algoritmos premian la viralidad y las impresiones masivas, Saideman subraya que lo verdaderamente valioso no es la cantidad de seguidores sino la calidad de la audiencia. Las microcomunidades, aquellos grupos pequeños pero apasionados unidos por gustos comunes, son ahora quienes impulsan la cultura.
El informe concluye que el marketing musical de 2025 no consiste en gritar más fuerte, sino en escuchar más de cerca. Para avanzar la industria deberá convertir sus estrategias en espacios de comunidad y conversación, no en una carrera por acumular números.