En una reciente exploración del Mars 2020, el rover Perseverance descubrió en el planeta rojo una formación rocosa que no concuerda con las típicas del terreno marciano.La pieza bautizada como Phippsaksla, fue localizada en la región Vernodden, cerca del borde del Jezero Crater, y destaca por su apariencia extraña, elevada y con una forma casi esculpida.
El hallazgo se realizó el 19 de septiembre de 2025. Al principio, su textura irregular y su forma contrastante con las rocas bajas, planas y erosionadas que la rodeaban llamaron la atención de los científicos, quienes decidieron someterla a un análisis químico. SuperCam reveló que Phippsaksla tiene una alta concentración de hierro y níquel, un rasgo característico de los meteoritos metálicos originados en el núcleo de antiguos asteroides.
Esa combinación de metales sugiere que la roca no se formó en Marte, sino que proviene de otro punto del sistema solar. De ser confirmada como meteorito, Phippsaksla se convertiría en un visitante extraterrestre depositado sobre la superficie marciana.
Aunque no es la primera vez que un meteorito metálico es identificado en Marte, sí representa la primera detección de este tipo por parte de Perseverance en Jezero, una región donde hasta ahora estos hallazgos habían sido difíciles de encontrar.
Este hallazgo es importante ya que identificar un meteorito bien preservado en Marte equivale a abrir una cápsula del tiempo. Estos fragmentos pueden contener información sobre la formación de asteroides, la composición del sistema solar primitivo y los procesos que han moldeado la superficie marciana.
Ante este descubrimiento, la comunidad científica se prepara para realizar estudios más profundos. Serán necesarios análisis adicionales para confirmar definitivamente si Phippsaksla es un meteorito o si podría tratarse de una roca local con características atípicas. Por lo pronto, Marte vuelve a sorprender y nos recuerda que aún bajo su desoladora superficie, guarda secretos antiguos — y tal vez, viajeros de otro mundo.