El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que Irán habría violado un supuesto acuerdo de alto al fuego temporal tras abrir fuego contra embarcaciones occidentales en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético global.
De acuerdo con el mandatario, los disparos habrían estado dirigidos a un buque de carga del Reino Unido y a una embarcación francesa. Las declaraciones fueron difundidas a través de su red social Truth Social, donde también advirtió sobre posibles represalias militares en caso de que Teherán no acepte las condiciones planteadas por su administración.
“Estamos ofreciendo un trato muy justo y razonable, y espero que lo acepten porque, si no lo hacen, Estados Unidos destruirá todas las centrales eléctricas y todos los puentes de Irán. Se acabó la amabilidad” escribió Trump.
El presidente estadounidense también aseguró que las medidas de presión económica impuestas por su gobierno han generado pérdidas significativas para Irán, aunque no presentó evidencia verificable. Según su narrativa, el bloqueo estaría afectando el flujo comercial en la región y redirigiendo rutas marítimas hacia puertos estadounidenses en Texas, Luisiana y Alaska.
“Irán anunció recientemente que cerraría el estrecho, lo cual es extraño, porque nuestro bloqueo ya lo ha cerrado. Nos están ayudando sin saberlo, y sin ellos los que pierden con el paso cerrado: 500 millones de dólares al día. Estados Unidos no pierde nada. De hecho, muchos barcos se dirigen ahora mismo a Estados Unidos, Texas, Luisiana y Alaska, para cargar, cortesía de la Guardia Revolucionaria” publicó.
Especialistas en geopolítica han señalado que el cierre total del Estrecho de Ormuz tendría consecuencias económicas globales inmediatas, ya que por esa vía transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción significativa suele provocar volatilidad en los mercados energéticos y tensiones diplomáticas entre potencias.
El mensaje del mandatario concluyó con una advertencia directa hacia el gobierno iraní, elevando el tono de confrontación.
“Bajarán rápido, bajarán fácilmente, y si no aceptan el acuerdo, será un honor para mí hacer lo que se deba hacer, lo que otros presidentes debieron haber hecho con Irán durante los últimos 47 años. Es hora de que se acabe la máquina de matar de Irán”.
El contexto de estas declaraciones se da en medio de una relación históricamente tensa entre Washington y Teherán, marcada por sanciones económicas, disputas en torno al programa nuclear iraní y episodios de confrontación indirecta en la región del Golfo Pérsico.