Los casos de infecciones respiratorias agudas en niños han registrado un aumento importante durante la presente temporada invernal en México, y esto ha puesto bajo presión al sistema de salud pública, en particular al Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, donde padres de familia alertan sobre la falta de medicamentos esenciales para atender a los menores.
De acuerdo con reportes del propio hospital y especialistas consultados durante un diagnóstico epidemiológico de temporada, las consultas por enfermedades respiratorias se han incrementado hasta en un 30 por ciento o más respecto a periodos previos, reflejando la mayor circulación de virus respiratorios y de influenza, ahora reforzados por bajas de temperatura.
Aunque no existe un dato oficial único de todas las consultas, médicos han señalado que las salas de urgencias están llenas en un 80 por ciento o más de su capacidad en días recientes, particularmente en áreas de neumología pediátrica y bronquiolitis. Ante este escenario, padres de familia han denunciado en redes sociales y medios de comunicación que el Hospital Infantil de México sufre faltas frecuentes de medicamentos críticos, como antibióticos, broncodilatadores y fármacos específicos para vías respiratorias.
Este desabasto no es un fenómeno nuevo. Organizaciones civiles y colectivos de pacientes han documentado que desde 2023 y en distintos puntos de 2024, el Hospital Infantil ha enfrentado escasez de medicinas, material quirúrgico e insumos básicos, lo que incluso ha llevado a posponer cirugías programadas por falta de medicación y equipo.
Un análisis de inventarios publicado por consultores de salud evidenció que, en varios meses de 2024, el hospital operó con menos del 50 por ciento del abasto necesario de fármacos pediátricos específicos, y que los encargados de logística dependían de reposiciones administrativas lentas, lo que afectó la atención en distintas especialidades.
Las autoridades del Hospital Infantil y de la Secretaría de Salud federal han señalado que trabajan para abastecer y mejorar la distribución de insumos, pero los padres y personal médico advierten que la situación aún no se normaliza, y que la demanda actual por enfermedades respiratorias está elevando la presión hospitalaria al máximo en lo que va de la temporada.
Analistas epidemiológicos también han señalado que la presencia simultánea de virus respiratorios como el COVID, la influenza y otros agentes estacionales, contribuye a que más niños requieran tratamientos que incluyen medicamentos que ahora mismo escasean. La combinación de mayor demanda y menor abasto deja a las familias ante la difícil disyuntiva de tener que adquirir medicinas fuera del hospital, con gastos que para muchos representan un costo inesperado y alto.
Esta situación plantea una preocupación doble: el incremento de las enfermedades respiratorias en menores durante el invierno y las fallas persistentes en el abasto de medicamentos en un centro pediátrico de referencia nacional, que debe ser capaz de brindar atención completa sin que las familias tengan que incurrir en gastos adicionales para conseguir fármacos esenciales.