Sandra Cuevas volvió a colocarse en el centro de la conversación pública luego de que en redes sociales surgieran especulaciones sobre un posible cambio estético en su rostro, particularmente en la nariz, a partir de videos recientes compartidos en sus plataformas digitales, internautas mencionaron notar una “nariz más fina” en Cuevas.
Usuarios comenzaron a comparar imágenes actuales con fotografías de años anteriores, señalando diferencias en sus rasgos faciales. Las publicaciones se difundieron rápidamente acompañadas de comentarios que sugieren una nueva intervención estética. Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial ni declaración pública de Sandra Cuevas que confirme la realización de alguna cirugía reciente.
No es la primera vez que la imagen física de la exalcaldesa genera debate en redes. Desde que su figura política adquirió notoriedad nacional durante su gestión al frente de la Alcaldía Cuauhtémoc, su apariencia, estilo personal y forma de presentarse públicamente han sido objeto de atención constante, tanto por simpatizantes como por detractores.
En el plano político, Sandra Cuevas concluyó su mandato como alcaldesa en 2024, una administración marcada por confrontaciones públicas, señalamientos legales y una alta exposición mediática. Tras dejar el cargo, ha buscado mantenerse activa en el espacio público mediante proyectos personales, empresariales y apariciones constantes en redes sociales. Por medio de estas apariciones a través de transmisiones en vivo de sus redes, suele compartir su vida privada y es aquí donde los internautas suelen notar los cambios de la ex alcaldesa.
Aunque actualmente no ocupa un cargo de elección popular, Cuevas continúa siendo una figura polarizante en la política capitalina, donde cualquier movimiento, declaración o incluso cambio en su imagen genera reacciones inmediatas.
Mientras tanto, el debate sobre su apariencia permanece en el terreno de la especulación digital, sin que exista información verificable que confirme una nueva intervención estética, reflejando cómo la vida pública de personajes políticos sigue extendiéndose más allá de lo institucional hacia el escrutinio personal en redes sociales.