El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, ICE, Todd Lyons, anunció su renuncia en medio de una crisis marcada por cifras récord de muertes, operativos violentos y un endurecimiento sin precedentes de la política migratoria durante el gobierno de Donald Trump.
Lyons dejará el cargo el 31 de mayo, tras haber asumido en marzo de 2025. Veterano de la Fuerza Aérea y funcionario de carrera dentro del ICE, fue previamente responsable de la división de Operaciones de Ejecución y Deportación, desde donde coordinó detenciones masivas a nivel nacional.
Su gestión estuvo directamente vinculada con la estrategia de deportaciones masivas del gobierno, que derivó en un aumento acelerado de arrestos, detenciones y expulsiones. Tan solo entre 2025 y 2026, ICE deportó más de 442 mil personas, un incremento de alrededor del 63 por ciento respecto al año anterior, mientras que se registraron al menos 379 mil arrestos en su primer año al frente de la agencia.
Uno de los datos más graves de su administración fue el aumento de muertes bajo custodia. En 2025 se registraron 31 fallecimientos en centros de detención migratoria, la cifra más alta en más de dos décadas, y en lo que va de 2026 ya se contabilizaban al menos 16 muertes hasta abril. En total, desde el inicio del segundo mandato de Trump en 2025, al menos 49 personas han muerto bajo custodia del ICE, de las cuales expertos identificaron que al menos 17 pudieron haberse evitado por fallas médicas, retrasos en atención o negligencia.
Entre los casos documentados hay migrantes mexicanos. Uno de ellos fue Alejandro Cabrera Clemente, de 49 años, quien murió en abril de este año en un centro de detención en Luisiana tras ser encontrado inconsciente. Otro caso relevante fue el de un joven mexicano de 19 años fallecido en Florida en marzo.
También se registraron muertes bajo circunstancias más graves. El caso de Geraldo Lunas Campos, un migrante cubano de 55 años, fue clasificado como homicidio por el forense del condado de El Paso, tras determinar que murió por asfixia mientras era sometido por guardias en un centro de detención en Texas.
Paralelamente, los operativos en campo generaron víctimas mortales. Durante la operación “Metro Surge” en Minneapolis, entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, fueron arrestadas al menos 3,789 personas. En ese contexto murieron tres personas: dos civiles estadounidenses abatidos por agentes, Renée Good, de 37 años, y el enfermero Alex Pretti, además de un migrante fallecido bajo custodia. Estas acciones se realizaron incluso con irregularidades legales: un juez federal determinó que ICE violó al menos 96 órdenes judiciales en Minnesota durante enero de 2026.
Las redadas también fueron ampliamente cuestionadas porque la mayoría de los detenidos no tenía antecedentes penales. En el caso de Minneapolis, menos del 25 por ciento de los arrestados tenía historial criminal y alrededor del 35 por ciento fueron detenciones “colaterales”, es decir, personas capturadas sin ser objetivos directos.
Pese a la presión, Lyons defendió públicamente las acciones de la agencia. En audiencias ante el Congreso se negó a disculparse por la muerte de civiles y sostuvo que los operativos eran necesarios para la seguridad nacional.
Su salida provocó reacciones encontradas. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, elogió su gestión y aseguró que ayudó a “hacer más seguras a las comunidades” y a fortalecer la aplicación de la ley migratoria. En contraste, legisladores demócratas como Lauren Underwood lo confrontaron directamente por el número de muertes y la falta de protocolos para evitarlas, mientras organizaciones civiles denunciaron una “militarización” del sistema migratorio y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Aunque Lyons argumentó motivos personales para su renuncia, su salida ocurre en uno de los momentos más críticos para el ICE, por lo que deja abiertos varios cuestionamientos.