El perrito conocido como “Chicharrón”, cuál su nombre real era “Odie”, se volvió figura emotiva en redes sociales tras ser rescatado de la volcadura de un taxi en Navidad, falleció este 4 de enero luego de varios días de atención médica intensiva. La historia del pequeño conmovió a capitalinos, no solo por su lucha por sobrevivir al accidente, sino por la estrecha relación que tenía con su dueño luego de 12 años juntos, quien solía llevarlo diariamente en su trabajo debido a una enfermedad que requería cuidados constantes.
El accidente ocurrió el pasado 25 de diciembre de 2025 en la colonia Obrera de la alcaldía Cuauhtémoc, cuando el taxi en el que viajaban “Odie” y su dueño perdió el control y volcó. Grabaciones previas mostraron al conductor actuando de manera errática y afirmando sentir insectos sobre su cuerpo, lo cual fue atribuido a un episodio relacionado con el síndrome de Ekbom.
Tras el impacto, el conductor falleció de forma inmediata, mientras que “Odie” quedó atrapado entre los fierros. Bomberos de la Ciudad de México realizaron un rescate delicado, logrando liberar al perrito con vida y trasladarlo de urgencia a atención veterinaria especializada.
Familiares explicaron que “Odie” acompañaba a su dueño todos los días en el taxi porque sufría de ataques epilépticos y necesitaba cuidados continuos.
Durante su hospitalización, “Odie” fue atendido por veterinarios y recibió apoyo personal. A pesar de que en un momento fue reunido con la madre de su dueño, su “abuelita” para reconfortarlo, en los últimos días de vida el perrito dejó de comer y de beber agua, lo que agravó su estado físico.
Según equipo de bomberos que lo rescataron en una entrevista con N+, mencionan que al parecer “Odie” solo espero a reunirse su abuelita para así despedirse, ya que esa misma noche murió de un paro cardiaco.
En el caso de “Odie”, su prolongada lucha por sobrevivir tras el accidente no solo refleja la fuerza del vínculo con su dueño, sino también la importancia de reconocer la dimensión emocional de las mascotas. Perros pueden mostrar comportamientos significativos de duelo, como buscar a su humano, retraerse o perder el interés por actividades que antes disfrutaban, lo que indica que la pérdida afecta tanto su mente como su cuerpo.
La muerte de “Odie” ha conmovido a cientos en redes sociales y comunidades protectoras de animales, que han recordado casos de perros que, tras quedar sin su compañero, experimentaron cambios dramáticos en su bienestar físico y emocional, e incluso fallecieron semanas o meses después.
Más allá del dolor por su fallecimiento, su historia obliga a reflexionar sobre lo que significa realmente la lealtad de un perro: un lazo profundo que va más allá de la supervivencia física, un vínculo que, cuando se rompe, puede dejar efectos emocionales tan intensos como los que sienten los humanos.