La imagen duele y enciende la indignación: jóvenes deportistas de Acapulco, clasificados a la Olimpiada Nacional CONADE 2026, tuvieron que pintar con plumones el nombre de su ciudad y sus números en camisetas blancas ante la falta de uniformes oficiales. No fue un acto creativo ni simbólico: fue la consecuencia directa del abandono institucional al deporte en el puerto.
Los atletas, principalmente de la selección de básquetbol, lograron su pase a la etapa estatal con esfuerzo propio, pero sin respaldo del Ayuntamiento de Acapulco, encabezado por la alcaldesa Abelina López Rodríguez. De acuerdo con denuncias públicas, el gobierno municipal argumentó que “no había dinero” para dotarles uniformes, pese a que recientemente se destinaron más de 4 millones de pesos a una fiesta, mientras que el apoyo al deporte habría sido de apenas 20 mil pesos.
Las imágenes y videos difundidos en redes sociales muestran a los jóvenes compitiendo en condiciones precarias, mientras delegaciones de otros municipios como Iguala, Zihuatanejo y Chilpancingo portaban uniformes completos y oficiales. La comparación fue inevitable y el enojo creció.
El caso no es aislado. De acuerdo con información publicada por Quadratín Guerrero, más de 800 deportistas han denunciado el abandono sistemático del deporte en Acapulco: falta de apoyos, material, entrenadores y presupuesto real. Entrenadores, padres de familia y atletas aseguran que han tenido que recurrir a rifas, ventas y colectas para cubrir transporte, alimentación y hospedaje.
Una madre de
familia denunció:
“Este tipo de actividades suelen ser importantes para ellos, para que reciban
apoyo de algunas universidades, les baja bastante la moral y el rendimiento… No
digo que con esto los chicos vayan a dejar de echarle ganas, pero es parte de,
este tipo de apoyo a medias.”
Y esta historia, aunque indigna, no es nueva.
En México, el talento deportivo ha demostrado una y otra vez que puede brillar incluso en la adversidad. Uno de los ejemplos más reciente es el del equipo mexicano de natación artística, que conquistó el oro mundial y se colocó entre las favoritas rumbo a los Juegos Olímpicos a pesar de haber perdido becas y apoyos oficiales, obligando a las propias atletas y a sus familias a recaudar fondos para poder competir. Vendieron productos, tocaron puertas y resistieron el abandono institucional… y aun así ganaron.
Casos distintos, misma raíz: deportistas que triunfan no gracias al sistema, sino a pesar de él. México tiene talento, disciplina y orgullo. Lo que sigue faltando —denuncian atletas en todo el país— es el respaldo real de quienes deberían impulsar su futuro.