La difusión reciente de nuevas imágenes del colapso del puente Juscelino Kubitschek de Oliveira volvió a colocar en la conversación pública una de las tragedias más impactantes ocurridas en el norte de Brasil. El material, que comenzó a circular en redes sociales y medios locales, muestra desde otro ángulo el momento en que el tramo central de la estructura cede de forma repentina, provocando la caída de varios vehículos al río Tocantins, entre ellos una motocicleta que es proyectada por el aire, en una de las escenas más estremecedoras del accidente.
El colapso ocurrió el 22 de diciembre de 2024, cuando parte del puente se vino abajo mientras vehículos circulaban con normalidad. De acuerdo con reportes oficiales y reconstrucciones posteriores, el derrumbe se originó en el segmento central de la estructura, lo que generó un efecto inmediato en cadena: automóviles particulares, motocicletas y al menos algunos camiones de carga perdieron el soporte y cayeron desde una altura considerable hacia el río.
En el momento del colapso, circulaban aproximadamente ocho a diez vehículos sobre el puente. Entre ellos había al menos cuatro camiones, dos automóviles y dos motocicletas. Estos vehículos cayeron desde más de 50 metros de altura al río, lo que explica la alta letalidad del accidente.
Uno de los elementos más graves del siniestro fue la presencia de carga peligrosa. Al menos tres camiones transportaban sustancias químicas, incluyendo alrededor de 76 toneladas de ácido sulfúrico y más de 22 mil litros de pesticidas. Este factor no solo agravó el accidente, sino que también dificultó de forma crítica las tareas de rescate, ya que durante varios días se suspendieron las inmersiones por el riesgo de contaminación y exposición a químicos corrosivos.
De acuerdo con datos oficiales consolidados tras las labores de búsqueda, el saldo final fue de 14 personas fallecidas y al menos 3 desaparecidas. Solo una persona logró sobrevivir al desplome y fue rescatada con vida.
En cuanto a las causas, investigaciones previas ya habían advertido problemas estructurales en el puente. Informes oficiales desde años anteriores señalaban grietas, deterioro y necesidad urgente de mantenimiento. Incluso, meses antes del colapso, se había intentado iniciar un proceso de rehabilitación que no se concretó. Un video grabado por un funcionario local, en el que denunciaba el mal estado de la estructura, captó accidentalmente el momento del derrumbe, lo que reforzó las sospechas de negligencia.
Hasta ahora, las investigaciones sobre responsabilidades no han derivado en sanciones concluyentes ampliamente difundidas, lo que ha generado molestia entre familiares de las víctimas. Las familias han exigido justicia, reparación del daño y que se determinen responsabilidades tanto por la falta de mantenimiento como por la posible omisión de alertas previas sobre el estado del puente.