El caso de un perro identificado como “Negrito” en Ciudad Valles, San Luis Potosí, ha generado indignación y debate en redes sociales, luego de que muriera durante una intervención de Protección Civil tras morder a dos menores.
De acuerdo con reportes, el animal se encontraba amarrado afuera de su domicilio cuando ocurrieron los hechos. Testigos señalaron que los niños solían acercarse a molestarlo, situación que ha sido clave en la discusión pública, ya que el contacto ocurrió pese a que el perro estaba amarrado.
El incidente escaló cuando el animal mordió a dos menores, lo que provocó el reporte a autoridades. Esto llevó a la intervención de elementos de Protección Civil, quienes acudieron para controlar al perro.
Durante el operativo, el animal murió por asfixia mientras era sometido, según versiones difundidas por medios. Posteriormente, se viralizó un video en el que se muestra como lo sometieron de una manera brusca y al dueño llorando junto al cuerpo del perro, lo que intensificó la indignación en redes sociales.
En el plano legal, el caso dio un giro relevante: el propietario del animal fue denunciado ante el Ministerio Público, señalado por presunta responsabilidad en el manejo del perro y por las lesiones causadas a los menores.
Por su parte, el alcalde David Medina Salazar respaldó la actuación de Protección Civil, al afirmar que se siguieron los protocolos tras el ataque.
El caso ha dividido opiniones. Mientras algunos usuarios consideran que hubo uso excesivo de la fuerza, otros sostienen que la intervención era necesaria. La discusión también ha puesto sobre la mesa una pregunta central: si el perro estaba amarrado, ¿por qué los menores pudieron acercarse?
Más allá de las posturas, lo ocurrido con “Negrito” reabre el debate sobre la responsabilidad de los dueños, la supervisión de menores y los protocolos de actuación de autoridades ante animales considerados de riesgo.