Un video difundido recientemente en redes sociales ha vuelto a colocar en el centro de la conversación pública una de las crisis más profundas y persistentes en México: la desaparición de personas. En las imágenes, integrantes de colectivos de madres buscadoras documentan el hallazgo de restos humanos en el estado de Jalisco, una escena que ha generado indignación no solo por la crudeza del momento, sino por el contraste con el contexto internacional que vive el país rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la que México será una de las sedes.
El caso ha cobrado relevancia debido a la cercanía de los hallazgos con zonas urbanas y de infraestructura clave para el torneo. En el municipio de Zapopan, Jalisco, donde se encuentra uno de los estadios contemplados para este juego internacional, colectivos han denunciado desde hace años la existencia de fosas clandestinas en las inmediaciones. De acuerdo con información documentada por autoridades estatales y organizaciones civiles, en noviembre de 2024 fueron localizadas más de 400 bolsas con restos humanos en un corredor de fosas clandestinas en esa zona, a menos de 20 kilómetros de instalaciones deportivas de relevancia.
Este tipo de hallazgos no son aislados. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, México supera las 110 mil personas desaparecidas, una cifra que ha crecido de manera sostenida en las últimas décadas. Jalisco encabeza la lista a nivel nacional, con más de 15 mil casos registrados, consolidándose como la entidad con mayor número de personas desaparecidas en el país. La magnitud del problema ha rebasado la capacidad institucional, lo que ha llevado a que sean las propias familias quienes encabecen las labores de búsqueda.
Los colectivos de madres buscadoras han denunciado de manera reiterada la falta de apoyo por parte de las autoridades, así como condiciones de riesgo extremo durante sus jornadas. Equipadas con herramientas básicas y, en muchos casos, con información anónima, recorren terrenos baldíos, predios abandonados y zonas controladas por el crimen organizado. Diversos organismos nacionales e internacionales han documentado que estas labores se realizan sin garantías de seguridad ni acompañamiento suficiente del Estado.
El contexto político también ha alimentado la polémica. Declaraciones oficiales que minimizan la crisis, como el uso de la presidenta del término “personas no localizadas” en lugar de desaparecidas, han sido interpretadas por familiares y colectivos como un intento de diluir la gravedad del fenómeno. Para quienes buscan a sus seres queridos, la diferencia no es semántica, sino profundamente humana. La ausencia prolongada, la incertidumbre y la falta de respuestas institucionales configuran una forma de violencia que se extiende más allá del momento de la desaparición.
La proximidad del Mundial 2026 ha intensificado el contraste entre la imagen que el país proyecta al exterior y la realidad que enfrentan miles de familias. Mientras se destinan recursos a infraestructura, turismo y seguridad en torno al evento deportivo, colectivos y organizaciones han cuestionado la falta de inversión equivalente en mecanismos de búsqueda y atención a víctimas. Este desequilibrio ha sido señalado como una muestra de las prioridades gubernamentales.
El problema forense es otro de los puntos críticos. México enfrenta una crisis en la identificación de restos humanos, con decenas de miles de cuerpos sin identificar resguardados en servicios médicos forenses. La saturación de estos espacios, sumada a deficiencias en los procesos de registro y análisis genético, retrasa la posibilidad de que las familias obtengan respuestas. En este contexto, cada hallazgo realizado por colectivos representa tanto una esperanza como una confirmación dolorosa.
El video que circula actualmente no muestra un hecho aislado, sino la continuidad de una realidad que ha sido documentada durante años. La visibilidad que generan estos materiales en redes sociales ha sido clave para mantener el tema en la agenda pública, aunque también evidencia la dependencia de la denuncia ciudadana ante la insuficiencia de canales institucionales.
En medio de la expectativa global por el Mundial, las imágenes de madres encontrando restos humanos a pocos kilómetros de futuros escenarios deportivos plantean una pregunta incómoda sobre las prioridades del país. Para miles de familias, la búsqueda no se detiene ante ningún evento internacional.