En los primeros días de 2026 el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, reactivó el envío de combustible subsidiado a Cuba, un movimiento que se da en medio de crecientes presiones políticas de Estados Unidos hacia los gobiernos de La Habana y de Venezuela y que ha colocado a México en el centro de la atención regional por su papel energético hacia La Isla.
El 5 de enero de 2026, el buque Ocean Mariner, con capacidad para más de 4,000 toneladas de hidrocarburos, zarpó desde la terminal marítima de Pemex en Laguna de Pajaritos, Coatzacoalcos, Veracruz, rumbo a La Habana, Cuba, transportando combustible tras haber realizado un envío similar durante la víspera de Navidad del año pasado. Este cargamento constituye el primer envío de hidrocarburos de México a Cuba en 2026 y el segundo que realiza esta embarcación en un corto periodo de tiempo.
Sheinbaum ha defendido públicamente la política de suministrar combustible a Cuba y aseguró que México no tiene intención de suspender estos envíos, los cuales dijo que forman parte de compromisos y acuerdos previos y se llevan a cabo en un marco de soberanía y legalidad. La mandataria insistió en que el país no ha incrementado los envíos “más allá de los niveles históricos”, aunque reconoció que México se ha convertido en un proveedor importante de crudo para La Isla tras la caída de la producción venezolana.
La continuidad de los envíos ocurre en un contexto regional y global complicado. Estados Unidos, bajo una postura bipartidista crítica hacia los gobiernos de Cuba y Venezuela, ha intensificado sanciones y acciones de presión económica y política. Algunas autoridades estadounidenses han cuestionado públicamente a México por su papel como suministrador de petróleo a Cuba, argumentando que tales acciones podrían estar en desacuerdo con los objetivos de la política exterior estadounidense.
Durante 2025, según informes internacionales, México desplazó a Venezuela como el principal proveedor de petróleo crudo de Cuba, enviando un promedio de más de 12,000 barriles diarios, lo que representó alrededor del 44 por ciento del total de las importaciones de petróleo de La Isla, un aumento significativo con respecto al año previo y en un momento en que los envíos venezolanos se desplomaron.
La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) había documentado previamente que entre mayo y agosto de 2025 los envíos de combustible subsidiado desde México a La Isla superaron los 3 mil millones de dólares, cifra tres veces mayor a lo registrado en el último tramo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Aunque Sheinbaum ha rechazado que estos montos constituyan un “incremento extraordinario”, los datos han generado debate público sobre el alcance de la solidaridad energética de México en un contexto de crisis en Cuba.
El papel de México como suministrador clave de energía al gobierno cubano, en medio de tensiones diplomáticas con Estados Unidos y de cambios en el panorama petrolero regional tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, continúa siendo un tema delicado que coloca a la política exterior mexicana bajo escrutinio internacional mientras busca equilibrar soberanía, cooperación histórica y relaciones con su vecino del norte.