La empresa estatal Mexicana de Aviación ha reportado pérdidas diarias de hasta 2.5 millones de pesos. A casi tres años de haber retomado sus operaciones, la compañía continúa dependiendo de los subsidios otorgados por el gobierno federal para mantener sus vuelos. De acuerdo con la información, su participación en el mercado permanece por debajo del 1% de las aerolíneas que operan en el país.
Mexicana retomó operaciones el 26 de diciembre de 2023 y, desde entonces, ha implicado una inversión de alrededor de 38 mil millones de pesos del erario público, destinados a la compra de la marca, recursos para iniciar operaciones, infraestructura, adquisición de nuevas aeronaves y subsidios.
La aerolínea estatal es administrada por el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM), bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Además, tiene como base principal el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ubicado en la base militar de Santa Lucía, Estado de México.
A pesar de que Mexicana cuenta con 14 destinos nacionales, no ha logrado alcanzar la escala necesaria para sostenerse y operar con sus propios recursos. Esto está directamente relacionado con el reducido volumen de pasajeros que atiende frente a sus competidores.
En 2024 se reportó que la empresa movió 379 mil 123 pasajeros nacionales; 434 mil 299 en 2025 y solo 140 mil en el primer semestre de 2026. Es decir, alrededor de 953 mil boletos comercializados entre diciembre de 2023 y abril de 2026. Además, no registra flujo internacional debido a trámites y limitaciones en la asignación de rutas.
Estas cifras contrastan con las de otras aerolíneas: Volaris mueve en promedio 30.4 millones de pasajeros al año, Viva Aerobus cerca de 29.9 millones y Aeroméxico alrededor de 24.5 millones.
De acuerdo con especialistas, el problema financiero radica en una combinación de bajos niveles de ocupación, costos fijos elevados, participación en el mercado menor al 1% y la necesidad de seguir recurriendo a recursos públicos para mantener sus operaciones. Por ello, la aerolínea deberá aumentar su escala y alcanzar condiciones que reduzcan su dependencia del gobierno federal.