Fausto Corrales, testigo del asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, se encontraba en negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para aportar información sobre ambos casos ocurridos el 25 de julio de 2024 en la finca Huertos del Pedregal. No obstante, la Fiscalía General de la República (FGR) lo detuvo el 19 de agosto de 2026 en la Ciudad de México.
La detención de Corrales llegó dos años después de los hechos; sin embargo, la orden en su contra no se emitió por sus propias declaraciones. Lo que aceleró el proceso fue la declaración de Gustavo Cuén Ojeda, hermano del exrector, quien aseguró el pasado 10 de agosto ante el Ministerio Público que Corrales ya había declarado en Estados Unidos sobre este caso.
De acuerdo con el medio La Aurora de México, la FGR acumuló durante más de un año elementos que contradicen la versión narrada por Corrales en un video publicado en YouTube y ante el Ministerio Público. Dicho video se tituló “Quemando Culiacán”, en el que el detenido relató cómo presuntamente ocurrió la muerte de Cuén y el secuestro de El Mayo.
El 27 de febrero de 2025, la FGR obtuvo el testimonio de Juan Carlos Félix Gastélum, alias “El Chavo Félix”, yerno de El Mayo. Este declaró ante el Ministerio Público que Corrales le había contado que los sicarios de Joaquín Guzmán López mataron al exrector de forma “accidental” durante el operativo para someter a Zambada. Además, relató que le ordenaron montar el asalto a la gasolinera Macarela para encubrir los hechos.
Con esas dos declaraciones, que se contradicen entre sí, la FGR ya tenía pruebas suficientes para acreditar que Corrales no había dicho la verdad en sus declaraciones iniciales.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, Corrales habría estado libre bajo un supuesto criterio de oportunidad, lo que explicaría que la FGR lo dejara moverse durante dos años mientras era investigado. Así, habría cooperado con la fiscalía para reconstruir los hechos bajo el acuerdo de no ser detenido. Esta negociación quedó en entredicho al conocerse sus acercamientos con Estados Unidos.
El 10 de agosto, Gustavo Cuén testificó ante la Fiscalía Especial de Investigación y Litigación de Casos Complejos, lo que aceleró el proceso contra Corrales. Para el 15 de agosto, un juez de control ya había otorgado a la FGR la orden de aprehensión en su contra y, para el 19 del mismo mes, el sujeto estaba detenido.
De acuerdo con la declaración de Gustavo Cuén, él se enteró de las negociaciones de Corrales con Estados Unidos por dos medios: primero, por un amigo que lo supo a través de un abogado que trabajaba para Corrales; y segundo, porque durante un vuelo hacia Tijuana escuchó a dos personas delante de él decir: “Fausto ya arregló las cosas en Estados Unidos”.
Tras percatarse de su presencia, ambas personas guardaron silencio. Según Cuén Ojeda, una de ellas era Alexis Michelle Félix Fonseca, secretario particular de Fausto Corrales.