La vacuna terapéutica contra el cáncer Enteromix, desarrollada en Rusia, volvió recientemente al centro de la atención pública luego de que diversas publicaciones en redes sociales afirmaran que había alcanzado una efectividad del 100 por ciento y que se encontraba lista para su uso clínico. No obstante, esta información es imprecisa y no refleja el estado real del proyecto, que continúa en etapas tempranas de investigación y evaluación científica.
Enteromix es un desarrollo del Centro Nacional de Investigación en Epidemiología y Microbiología Gamaleya, institución reconocida internacionalmente por la creación de la vacuna Sputnik V contra el COVID-19. A diferencia de las vacunas convencionales, su finalidad no es preventiva, sino terapéutica, por lo que se investiga como un posible tratamiento complementario para pacientes que ya han sido diagnosticados con cáncer. La formulación se basa en el uso de virus oncolíticos modificados genéticamente, capaces de atacar de forma selectiva las células tumorales y, al mismo tiempo, estimular la respuesta del sistema inmunológico.
El proyecto comenzó a adquirir relevancia internacional en 2023 y 2024, cuando los investigadores informaron resultados favorables en estudios preclínicos realizados en modelos animales. En estas pruebas se observaron reducciones del tamaño tumoral de entre 60 y 80 por ciento, así como remisión completa en algunos casos específicos. En uno de estos modelos experimentales se reportó una respuesta total, dato que posteriormente fue sacado de contexto y difundido erróneamente como una efectividad clínica del 100 por ciento.
Actualmente, Enteromix se encuentra en la fase uno de ensayos clínicos, cuyo objetivo principal es evaluar la seguridad del tratamiento, determinar las dosis adecuadas y detectar posibles efectos adversos graves. Esta etapa se lleva a cabo con un número reducido de participantes y no tiene como finalidad demostrar la eficacia clínica definitiva. De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Gamaleya y otros centros médicos involucrados, los resultados preliminares en humanos han sido alentadores en términos de tolerancia y seguridad, aunque todavía son insuficientes para confirmar su efectividad como tratamiento oncológico.
Las versiones que circularon recientemente en redes sociales, en las que se asegura una efectividad del 100 por ciento, tienen su origen en interpretaciones erróneas y en la descontextualización de los datos obtenidos en las pruebas preclínicas con animales, así como en los resultados iniciales de los primeros ensayos en humanos. Hasta el momento, no existen estudios clínicos completos de fase dos o tres que respalden científicamente dichas afirmaciones, por lo que no es posible sostener que la vacuna haya demostrado una eficacia total.
Diversos especialistas en oncología y organismos médicos internacionales han subrayado la importancia de mantener una postura cautelosa frente a este tipo de anuncios. Señalan que el desarrollo de una vacuna terapéutica contra el cáncer es un proceso complejo que requiere varios años de investigación, pruebas rigurosas y validación científica. Asimismo, advierten que los resultados positivos en modelos animales no siempre se reproducen en humanos, lo que hace indispensable la conclusión de todas las fases clínicas antes de considerar su uso generalizado.
Por su parte, los desarrolladores de Enteromix han reiterado que el proyecto sigue en etapa experimental y que aún se requiere un extenso trabajo de investigación antes de que pueda contemplarse su aplicación clínica. De superar exitosamente todas las fases, la vacuna podría evaluarse inicialmente en pacientes con cáncer colorrectal, con la posibilidad de extender su aplicación a otros tipos de tumores como melanoma y glioblastoma. Sin embargo, los especialistas enfatizan que este proceso puede tardar varios años y han hecho un llamado a evitar la difusión de información no verificada, debido al impacto que puede tener en pacientes y familiares que buscan alternativas terapéuticas.