Una mujer ciega identificada como Lola del Ángel, creadora de contenido en redes sociales, denunció a través de un video en TikTok que la existencia de caminos o rutas podotáctiles en el Centro Histórico de la Ciudad de México no es suficiente para garantizar la movilidad de las personas con discapacidad visual, debido a que estos espacios se encuentran invadidos por puestos ambulantes y otros obstáculos.
En su grabación, realizada a un costado de Palacio Nacional, sede desde donde despacha la presidenta de la República, Lola muestra cómo la ruta que debería guiarla mediante su bastón está bloqueada por carritos de venta de aguas frescas, frituras, elotes y diversos productos, lo que la obliga a detenerse y solicitar apoyo de otra persona para poder avanzar. “Más puestos. Si viniera yo sola, ya me perdí” menciona en el video, evidenciando la dificultad para desplazarse de manera autónoma.
La creadora de contenido también documentó la presencia de una goma protectora que cubría cables instalados sobre la senda podotáctil, aparentemente con dirección al Zócalo capitalino, lo que demuestra que el problema no se limita únicamente al comercio informal, sino también a instalaciones provisionales colocadas por autoridades o empresas durante eventos y montajes.
“Les comparto este pequeño video para que hagamos un poco de conciencia sobre las líneas podotáctiles, que no son decoración en el piso; son cosas que podrían hacernos la vida más fácil a las personas con discapacidad visual” expresó.
Las rutas o guías podotáctiles son bandas o baldosas con relieves específicos diseñadas para ser detectadas mediante el bastón blanco o al tacto con los pies. Su función es orientar, alertar sobre cambios de dirección, cruces, obstáculos o zonas de riesgo. Estas pueden estar fabricadas con materiales como plástico, cerámica, metal o caucho y están pensadas para instalarse en banquetas, estaciones de transporte, edificios públicos y espacios urbanos de alta afluencia.
En la Ciudad de México, la Ley para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad y la Ley de Movilidad establecen la obligación de garantizar accesibilidad universal y libre tránsito en el espacio público. Asimismo, normas de diseño urbano señalan que las guías podotáctiles deben mantenerse libres de obstáculos para cumplir su función.
Especialistas y colectivos de personas con discapacidad han advertido que cuando estas rutas son invadidas, se convierten en un riesgo, ya que las personas con discapacidad visual confían plenamente en ellas para orientarse, y cualquier interrupción puede provocar desorientación, caídas o accidentes.
La denuncia de Lola del Ángel expone la importancia sobre la falta de supervisión en el uso del espacio público en el Centro Histórico, una de las zonas más transitadas de la capital, y la necesidad de que autoridades, comerciantes y ciudadanía respeten la infraestructura de accesibilidad, no como un elemento estético, sino como una herramienta esencial para la autonomía y seguridad de miles de personas.