El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, advirtió que podrían venir más acusaciones contra funcionarios y políticos mexicanos presuntamente relacionados con organizaciones del narcotráfico, luego de los señalamientos realizados recientemente contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros exfuncionarios mexicanos que aún no han sido detenidos.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con la cadena estadounidense NewsNation, donde Blanche aseguró que el Departamento de Justicia continuará ampliando las investigaciones relacionadas con los cárteles mexicanos y sus posibles redes de protección política.
“Ya hemos acusado a múltiples funcionarios del gobierno de México; recientemente también a un juez. Y eso es algo que continuará” afirmó el funcionario estadounidense durante la entrevista.
El fiscal señaló que una de las razones por las que podrían surgir nuevos casos es la cooperación que estarían ofreciendo algunos líderes criminales trasladados recientemente a Estados Unidos, particularmente integrantes de grupos vinculados al Cártel de Sinaloa.
“Una consecuencia de que muchos de los líderes de algunos de estos cárteles hayan sido traídos aquí durante el último año en nuestra cooperación con el Gobierno mexicano es que algunos de ellos probablemente querrán cooperar, y esa cooperación podría dar lugar a cargos adicionales” declaró Blanche.
Las declaraciones ocurren apenas días después de que fiscales estadounidenses presentaran acusaciones contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos, entre ellos Rocha Moya, a quienes se les relaciona presuntamente con operaciones del grupo criminal conocido como “Los Chapitos”, facción del Cártel de Sinaloa ligada a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
De acuerdo con Reuters, el caso provocó tensiones internas dentro de Morena y abrió un debate político en México sobre el alcance de las investigaciones estadounidenses y la posibilidad de futuras extradiciones. El medio señaló que Rocha Moya se separó temporalmente del cargo mientras se realizan investigaciones locales, aunque el mandatario ha negado cualquier vínculo con grupos criminales.
Durante la entrevista, Blanche explicó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos trabaja de forma coordinada con otras dependencias federales para combatir a los grupos criminales que recientemente fueron catalogados por Washington como organizaciones terroristas extranjeras.
“Estamos trabajando muy de cerca con el Departamento de Guerra, con el Departamento de Estado, con nuestros socios en México y Sudamérica, y estamos revitalizando nuestros esfuerzos. El DOJ realmente cambió hace aproximadamente un año para enfocarse en ir tras el liderazgo de estos cárteles” afirmó.
El funcionario también aseguró que el gobierno estadounidense busca generar presión directa sobre los liderazgos criminales y sus presuntas redes de protección política.
“Creo que el riesgo para esos liderazgos es que antes quizás se sentían protegidos donde vivían, que podían evitar arrestos, procesamiento y extradición. No creo que sientan eso ya” sostuvo.
Añadió que el objetivo de Estados Unidos es que los integrantes de los cárteles sepan que podrían ser detenidos y juzgados en territorio estadounidense.
“Queremos que tengan miedo de que, si son arrestados, van a terminar en Chicago, Nueva York, San Diego o Texas. Ese es nuestro objetivo” declaró Blanche.
Las declaraciones del fiscal llegan en medio de una creciente presión del gobierno estadounidense sobre México en materia de seguridad y narcotráfico. En semanas recientes, la administración del presidente Donald Trump ha endurecido su discurso contra los cárteles mexicanos, incluyendo amenazas de acciones unilaterales y la ampliación de investigaciones judiciales contra presuntos colaboradores políticos de organizaciones criminales.