Lo que comenzó como un paseo en trajinera terminó en angustia. “Chabelo”, un perro que viajaba con sus humanos, se arrojó repentinamente al canal al intentar perseguir a unos patos. Durante segundos que parecieron eternos, el animal nadó entre aguas turbias mientras sus acompañantes entraban en pánico, temiendo que no lograra salir.
Afortunadamente, el lomito logró regresar por su cuenta a la embarcación, dejando un final feliz. Sin embargo, el incidente encendió el debate sobre la seguridad en los canales de Xochimilco, un sitio turístico donde los riesgos muchas veces se subestiman.
Aunque llevar mascotas no está prohibido, operadores de trajineras y servicios turísticos coinciden en una recomendación clave: los animales deben ir siempre con correa y bajo control. Esto no solo evita que salten al agua, sino también posibles caídas accidentales o conflictos con otros visitantes.
El peligro no es menor. Los canales no son aptos para nadar debido a su nivel de contaminación, además de contar con zonas fangosas y vegetación que pueden dificultar la movilidad. A esto se suma un historial de accidentes: en los últimos años se han registrado casos de personas que han caído desde trajineras —muchas veces bajo los efectos del alcohol— y han perdido la vida por ahogamiento.
Autoridades han planteado medidas como el uso de chalecos salvavidas y mayor control en el consumo de bebidas, pero la responsabilidad también recae en los visitantes.
El caso de “Chabelo” terminó bien, pero deja una advertencia clara: lo que parece una escena divertida puede convertirse en una emergencia en segundos. En Xochimilco, la prevención no es opcional, es vital.