El ministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, afirmó este lunes que avanza un proceso para restablecer las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Estados Unidos tras años de ruptura, y señaló que la medida responde principalmente a la necesidad de contar con representación consular que proteja al depuesto presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes se encuentran detenidos en territorio estadounidense.
Las relaciones diplomáticas entre ambos países se deterioraron de manera profunda desde 2019, cuando Maduro rompió oficialmente vínculos con Washington tras el reconocimiento del opositor Juan Guaidó como presidente interino por parte de Estados Unidos y otros países. Desde entonces, las naciones han mantenido una relación tensa, marcada por sanciones económicas, expulsión de embajadores y confrontaciones políticas, y no han operado misiones diplomáticas plenas. La situación se intensificó recientemente con una operación militar estadounidense en Venezuela el 3 de enero de 2026 que derivó en la captura de Maduro y Flores, acusados de delitos de narcoterrorismo, generando una crisis internacional y un escenario de alta tensión entre Caracas y Washington.
En rueda de prensa del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) transmitida por la televisión estatal, Cabello, considerado una de las figuras más influyentes del chavismo, aseguró que las gestiones diplomáticas en curso tienen como objetivo principal garantizar una presencia consular que pueda velar por los derechos y la seguridad de Maduro y su esposa. Declaró: “Se está avanzando en el reinicio y la apertura de las embajadas de Venezuela en Estados Unidos y de Estados Unidos en Venezuela. Eso nos va a permitir tener representación consular para que puedan estar velando por la seguridad y tranquilidad de nuestro presidente Nicolás Maduro y de Cilia en Estados Unidos.”
Cabello explicó que actualmente no existen funcionarios diplomáticos venezolanos en Estados Unidos que puedan brindar asistencia directa a Maduro o a Flores fuera de sus abogados, quienes “no son venezolanos”, lo que refuerza su argumento sobre la necesidad de restablecer embajadas.
El anuncio de Cabello se produce en un momento de alto dinamismo en la política venezolana e internacional. El gobierno de Delcy Rodríguez ha confirmado el inicio de un “proceso exploratorio de carácter diplomático” con Estados Unidos para evaluar la reapertura de misiones en ambas capitales. Por su parte, Estados Unidos ha mencionado un posible “reinicio por fases” de las operaciones de sus embajadas, con envíos de delegaciones técnicas a Caracas como paso previo.
Diosdado Cabello, además de ser aliado cercano de Maduro, ha sido objeto de fuertes críticas tanto dentro de Venezuela como en el exterior por su lealtad incondicional al expresidente. Opositores y analistas señalan que su fidelidad con Maduro ha sido clave para sostener estructuras de poder autoritarias, incluido el uso de fuerzas de seguridad y grupos paramilitares conocidos como colectivos para reprimir manifestaciones y controlar territorios urbanos. Estas tácticas lo han convertido en una figura controversial y acusada de violaciones de derechos humanos, corrupción y enriquecimiento ilícito por parte de críticos internos y organismos internacionales.
En Estados Unidos, las autoridades perciben a Cabello no solo como un aliado estratégico de Maduro, sino como un actor central capaz de obstaculizar cualquier transición política pragmática. Altos funcionarios estadounidenses han emitido advertencias directas hacia Cabello, señalándolo como un posible “sabotedor” de los esfuerzos de estabilización y transición en Venezuela si no coopera con las autoridades interinas respaldadas por Washington. La administración estadounidense ha incluso contemplado medidas dirigidas contra él, incluida una recompensa estimada en 25 millones de dólares por su captura, reflejo de la gravedad con la que Washington ve su papel en la estructura del poder chavista y su influencia sobre las fuerzas de seguridad del país.
Estas tensiones adicionales complican aún más el escenario diplomático, ya que cualquier avance en las relaciones bilaterales con Washington deberá tomar en cuenta no solo las prioridades consulares y políticas oficiales, sino también cómo figuras como Cabello son percibidas y tratadas por actores internacionales clave.