Octavio Domínguez Fernández fue detenido el pasado 14 de julio en Cancún, Quintana Roo, bajo el cumplimiento de una orden de aprehensión en su contra. Durante años, el sujeto se presentó ante empresarios y posibles clientes como una persona cercana y con vínculos con Andrés “Andy” Manuel López Beltrán y otros integrantes de la familia del expresidente Andrés Manuel López Obrador; aunque estos nunca confirmaron la relación.
De acuerdo con una investigación de EMEEQUIS, Domínguez construyó una imagen de influencia basada en la presunta cercanía que tenía con integrantes de la política mexicana. El sujeto utilizó esta táctica para generar confianza, después de presentarse con supuestos accesos privilegiados a dependencias federales y con contratos en el Servicio de Administración Tributaria.
Los denunciantes expusieron que Domínguez Fernández ofrecía operaciones relacionadas con la venta de facturas, compraventa de inmuebles, negocios que prometían protección institucional, así como beneficios económicos a los participantes.
Entre las denuncias vinculadas al supuesto “cercano” a Andy López también se refirieron presuntas amenazas e intimidaciones contra personas que, después de unirse a sus negocios, le reclamaban recursos o exigían el cumplimiento de los compromisos que Domínguez Fernández había adquirido.
El ahora detenido utilizaba el argumento de que cualquier revisión de las facturas que comercializaba se podía resolver gracias a los supuestos contactos con los que contaba dentro de la autoridad fiscal. La promesa hacia todos sus clientes era la misma: acceso, protección y posibilidad de realizar operaciones sin consecuencias legales.
Según la información disponible, hasta el momento no existe ningún dato en el caso que acredite la relación de Octavio Domínguez con Andy López Beltrán, ni con algún integrante de su familia, a quienes el sujeto utilizaba como respaldo para proyectar la imagen que ofrecía a sus clientes.
Por su parte, el hijo de López Obrador no ha emitido ningún posicionamiento sobre los hechos ocurridos, en los que se vio involucrado después de que Domínguez Fernández utilizara su nombre para influir en empresas y posibles clientes.