Usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro reportaron la caída de fragmentos de plafón en la estación Xola de la Línea 2, con dirección a Cuatro Caminos, incidente que obligó a detener momentáneamente la circulación de los trenes mientras personal del STC realizaba labores de revisión y retiro del material. De acuerdo con reportes periodísticos y del propio sistema de transporte, los restos cayeron sobre la zona de vías minutos antes del paso de un convoy, por lo que no se registraron personas lesionadas.
El hecho ocurrió en medio de los trabajos de remodelación y modernización que actualmente se realizan en distintas estaciones y puntos estratégicos del Metro capitalino con miras al Mundial de Futbol 2026, situación que provocó una ola de críticas en redes sociales, donde pasajeros cuestionaron la calidad y rapidez de las obras ejecutadas por el gobierno capitalino.
En plataformas digitales, varios usuarios calificaron los trabajos como “obras al vapor”, al considerar que las intervenciones se están realizando contrarreloj para intentar concluir proyectos de movilidad antes del inicio de la Copa del Mundo.
La molestia entre pasajeros no se limita al incidente de Xola. Desde hace semanas, usuarios del Metro han denunciado cierres parciales, estaciones con obras inconclusas, retrasos constantes, escombros en pasillos y falta de señalización en varias líneas que forman parte de las rutas estratégicas hacia el Estadio Azteca y otras zonas mundialistas.
Uno de los casos más señalados ha sido la Línea 2, considerada clave para la movilidad durante el Mundial debido a su conexión con Taxqueña y el sur de la ciudad. De acuerdo con reportes recientes, estaciones como San Antonio Abad permanecieron cerradas temporalmente por trabajos de remodelación, mientras que usuarios denunciaron largos tiempos de espera, andenes saturados y confusión por falta de avisos claros sobre accesos y rutas alternas.
A esto se suman las afectaciones en la Línea 3. En abril de 2026, una falla eléctrica obligó a suspender parcialmente el servicio entre Copilco y Universidad durante varias horas, lo que provocó caos para miles de personas. Usuarios reportaron filas extensas, retrasos de hasta varios minutos para abordar trenes y desalojos en estaciones. Incluso hubo personas caminando sobre túneles mientras se implementaba apoyo emergente con unidades RTP.
Las obras alrededor de Universidad también han sido objeto de críticas debido a la construcción de nuevos paraderos y conexiones con líneas de Trolebús que buscan facilitar la movilidad para el Mundial 2026. Sin embargo, vecinos y usuarios han denunciado maquinaria, excavaciones abiertas, reducción de carriles y falta de orientación dentro y fuera de las estaciones.
Otro punto constantemente señalado es la Línea 1 del Metro, cuya modernización se extendió durante más de tres años y registró múltiples retrasos en las fechas de reapertura. Diversas estaciones permanecieron cerradas por largos periodos mientras usuarios denunciaban saturación en rutas alternas, caos vial y tiempos de traslado más largos. Aunque el gobierno capitalino presentó la renovación como una modernización histórica, las demoras y cierres alimentaron las críticas sobre la planeación de las obras de movilidad rumbo a eventos internacionales como el Mundial.
Además de las estaciones intervenidas, pasajeros han reportado en redes sociales falta de señalización temporal dentro de estaciones remodeladas, accesos cerrados sin suficiente información, pasillos improvisados con vallas y presencia constante de materiales de construcción cerca de las zonas de tránsito. Las críticas aumentaron luego de que el gobierno capitalino reconociera que varias obras seguirían activas prácticamente hasta días antes del arranque del Mundial 2026.
La percepción de “obras al vapor” también creció debido a que muchas de las intervenciones en transporte, vialidades y centros de transferencia avanzan simultáneamente en distintas alcaldías. Autoridades capitalinas establecieron como fecha límite finales de mayo para concluir trabajos prioritarios en líneas del Metro y proyectos de movilidad relacionados con la justa mundialista.
En ese contexto, el incidente en Xola fue interpretado por usuarios como una nueva señal del deterioro y la presión bajo la que opera actualmente el Metro capitalino.