La presencia de Beatriz Gutiérrez Müller durante el concierto gratuito de Andrea Bocelli en el Zócalo de la Ciudad de México el pasado 18 de abril desató una fuerte polémica en redes sociales, en medio de versiones encontradas sobre si asistió como una ciudadana más o si contó con algún tipo de privilegio.
El evento, organizado por el gobierno de la Ciudad de México, reunió a cerca de 130 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales, consolidándose como uno de los conciertos masivos más importantes del año en el país. En ese contexto, la aparición de la esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador no pasó desapercibida.
Antes del inicio del espectáculo, Gutiérrez Müller habló brevemente con medios de comunicación. Destacó la relevancia de la oferta cultural gratuita en la capital y elogió la calidad artística de Bocelli, a quien describió con una ejecución vocal “preciosa”. Al ser cuestionada sobre qué canción esperaba escuchar, respondió de manera abierta: “la que cante”. También mencionó su interés por escuchar “Cómo te voy a olvidar” de Los Ángeles Azules, quienes participaron en el evento como invitados.
Sin embargo, la conversación pública cambió rápidamente de tono cuando comenzaron a circular comentarios en redes sociales que aseguraban que la escritora se encontraba en una zona preferencial o VIP, lo que contrastaría con el discurso de austeridad y rechazo a los privilegios promovido durante el sexenio de López Obrador.
Las críticas se intensificaron al difundirse imágenes y testimonios que sugerían que Gutiérrez Müller se encontraba cerca de vallas de seguridad. Algunos usuarios interpretaron esto como evidencia de trato especial. No obstante, otros reportes de medios y asistentes indicaron que su presencia se dio entre el público general, sin un área exclusiva asignada ni un dispositivo de seguridad que la aislara completamente de los demás asistentes.
La propia dinámica del evento, con filtros de seguridad y zonas delimitadas para control de aforo, también contribuyó a la confusión sobre lo que constituía un espacio VIP frente a áreas operativas normales en conciertos de gran escala.