Un ataque contra dos petroleros extranjeros frente a las costas del sur de Irak, cerca del puerto de Basora en el Golfo Pérsico, dejó al menos un tripulante muerto y varios desaparecidos, en un nuevo episodio de la escalada militar en Oriente Medio en medio de la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
Las autoridades portuarias iraquíes informaron que los buques fueron alcanzados mientras se encontraban a unos 56 kilómetros de la costa, en una zona utilizada para transferencias de carga entre embarcaciones petroleras. Tras el impacto se registraron fuertes explosiones que provocaron incendios en ambos barcos y enormes columnas de humo visibles desde varios kilómetros.
Farhan al Fartousi, funcionario de la Compañía General de Puertos de Irak, confirmó a la televisión estatal que un miembro de la tripulación murió y al menos 38 personas fueron rescatadas por equipos de emergencia desplegados en la zona. Remolcadores especializados del puerto petrolero de Basora trabajaron durante horas para intentar apagar el fuego mientras continuaba la búsqueda de posibles desaparecidos.
Inicialmente se pensó que solo un buque había sido atacado, pero posteriormente las autoridades confirmaron que fueron dos petroleros extranjeros los alcanzados. Uno de ellos navegaba bajo bandera de Malta, mientras que el otro transportaba productos petrolíferos vinculados a la Organización Estatal de Comercialización de Petróleo de Irak.
Hasta el momento no existe una versión definitiva sobre el tipo de ataque. Funcionarios del sector petrolero indicaron que pudo tratarse de drones marítimos explosivos, proyectiles o embarcaciones cargadas con explosivos utilizadas como ataques suicidas, una táctica que ha sido atribuida anteriormente a fuerzas vinculadas con Irán en el Golfo Pérsico.
El incidente ocurre en medio de una fuerte escalada militar en Oriente Medio tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores represalias iraníes contra objetivos militares y comerciales en la región. En los últimos días, ataques con drones y misiles han alcanzado bases militares, infraestructuras energéticas y rutas marítimas estratégicas.
La tensión se ha concentrado especialmente en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, un corredor por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. La amenaza a estas rutas energéticas ha generado preocupación global por posibles interrupciones en el suministro de crudo.
Tras el ataque a los petroleros, los mercados energéticos reaccionaron rápidamente y el precio del petróleo Brent superó los 100 dólares por barril, impulsado por el temor a que la guerra afecte el transporte de hidrocarburos en la región.
Horas antes del incidente, un portavoz del mando militar iraní advirtió a Estados Unidos que la inestabilidad en la región podría provocar un fuerte aumento en el precio del petróleo. “Prepárense para que el petróleo alcance los 200 dólares el barril” declaró, al señalar que el valor del crudo depende de la seguridad regional, la cual, según Teherán, ha sido desestabilizada por las operaciones militares de Washington y sus aliados.