Con el objetivo de incorporar los desechos textiles y la ropa nueva o usada a la clasificación de residuos de manejo especial, el Partido Verde presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, para establecer mecanismos que permitan su adecuada gestión, aprovechamiento y reciclaje. La propuesta también busca generar responsabilidades para productores, importadores, distribuidores y comercializadores, así como impulsar planes de manejo que reduzcan los textiles que terminan en rellenos sanitarios.
La iniciativa parte del impacto ambiental generado por la industria textil y, particularmente, por el crecimiento de la llamada fast fashion, modelo basado en la producción masiva de prendas a bajo costo y ciclos de consumo cada vez más rápidos. De acuerdo con datos de la Alianza de la Organización de las Naciones Unidas para una Moda Sostenible, la industria utiliza alrededor de 215 billones de litros de agua al año y contribuye con cerca del 20 por ciento de los contaminantes que llegan a ríos y otros cuerpos de agua a nivel global.
El problema también se refleja en el volumen de ropa que se desecha. La propuesta destaca que la producción de prendas se duplicó entre 2000 y 2014, mientras que cada vez es menor el número de veces que una prenda es utilizada antes de convertirse en residuo.
Frente a este escenario, el Partido Verde plantea reconocer expresamente los residuos textiles como residuos de manejo especial, lo que permitiría establecer planes de manejo y obligaciones para los distintos actores de la cadena productiva. La iniciativa contempla además promover el uso de materiales reciclados, la reutilización de prendas, puntos de retorno y acciones de reciclaje, así como incentivos para empresas que adopten procesos más sustentables, con la finalidad de avanzar de un modelo de “usar y tirar” hacia una economía circular.
La propuesta sostiene que reducir el impacto ambiental de la industria textil requiere la participación de autoridades, empresas y consumidores. Bajo este enfoque, las prendas, fibras y otros materiales podrían ser reutilizados, reparados o reciclados antes de convertirse en desechos, contribuyendo a disminuir la contaminación del agua, suelo y aire y, al mismo tiempo, a garantizar el derecho de las personas a un medio ambiente sano.