La reforma electoral impulsada por Morena no logró avanzar en la Cámara de Diputados, lo que evidenció nuevamente la falta de acuerdos entre la mayoría oficialista y los partidos de oposición. Durante la sesión en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, reconoció desde tribuna el papel de las bancadas del PRI y del PAN en el debate, gesto que generó incomodidad entre legisladores de su propio bloque.
El posicionamiento conciliador del morenista provocó reacciones encontradas dentro del pleno, donde algunos integrantes de la mayoría manifestaron su desacuerdo con el tono del mensaje, en medio de un ambiente tenso tras la falta de votos para sacar adelante la reforma.
Pese al revés legislativo, Monreal advirtió que el movimiento encabezado por Morena buscará nuevas vías para concretar los cambios en materia electoral, al reiterar la posibilidad de impulsar un “Plan B” con modificaciones legales alternas.
MORENA INSISTE EN SACAR LA REFORMA
La iniciativa forma parte de las prioridades políticas de la llamada Cuarta Transformación, que ha defendido la necesidad de modificar el sistema electoral. Sin embargo, la falta de consensos con la oposición ha complicado su aprobación en el Congreso.
Legisladores del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional han mantenido su rechazo a la propuesta, lo que impidió alcanzar la mayoría requerida para cambios constitucionales.
Desde Morena se ha reiterado que continuarán intentando que la reforma se concrete, incluso mediante ajustes legales que no requieran mayoría calificada, estrategia que ha sido denominada dentro del bloque oficialista como un “Plan B”.
A pesar de los momentos de confrontación durante el debate, al término de la sesión se observaron escenas de diálogo entre legisladores de distintos partidos.
El propio Ricardo Monreal fue visto conversando de manera cordial con el coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, así como con otros integrantes de la oposición, en un ambiente más relajado luego de la discusión en tribuna.
El episodio reflejó el contraste entre los discursos duros dentro del pleno y la interacción política fuera de él, en un contexto donde la reforma electoral continúa siendo uno de los temas más polémicos en el Congreso.